Puentes y huesos, vigas y gemidos
por Carl Wieland
Publicado por primera vez en
la revista Creation 12(2) 2024 marzomayo
1990
Hace algunos años, mientras atravesaba en carro el Puente
del Puerto de Sydney, mi (en ese entonces) pequeña hija
me preguntó por qué el puente estaba hecho de
todos esos graciosos palos y cables atravesados. ¿Por
qué no en una sola pieza?
Le dije que imaginara un puente de acero sólido, lo
suficientemente fuerte para que no cediera y colapsara cuando
los autos pasaran por encima. Le dije cómo sería
de pesado y costoso un puente así. Así que teníamos
que cortar piezas, en nuestra imaginación, para hacerlo
más liviano y barato. ¿Cuáles piezas son
las piezas que se pudieran quitar de manera que no se quiebre?
Con el tiempo, jugando con estas ideas, ambos, sin ser ingenieros,
comenzamos a ver cómo y por qué los soportes de
los techos podían mantener casi toda la fuerza de una
viga sólida más pesada y costosa, simplemente
eliminando las piezas que no eran clave para apoyar
la estructura.
Varios años después, gracias a un accidente automovilístico,
estaba caminando con una gran cantidad de tornillos que atravesaban
el centro del hueso de mi pierna (fémur). Puesto que
la fractura de ese hueso no estaba sanando, todo el peso de
mi cuerpo era sostenido por un tornillo ajustado en su lugar
por tornillos gruesos horizontales tanto arriba como abajo del
hueso. El metal para fabricar la aguja y los tornillos estaba
hecho de la mejor aleación de acero existente. Entonces,
¿por qué me aconsejó el ortopedista otra
operación para tratar de sanar el hueso aunque podía
caminar con los tornillos? ¿Por qué no dejar que
la pieza de metal fuerte cargara mi peso por el resto de mi
vida? ¡Seguramente los metales más sofisticados
inventados por el hombre son tan buenos como un hueso viejo!
Armaduras y refuerzos
El cirujano sabía por experiencia que el metal más
fino eventualmente se fatigaría y se gastaría
con el tiempo, lo cual no sucede con los huesos de una persona
común. (De hecho, en cuestión de meses, los rayos
X mostraron que el metal se había desgastado mucho. La
cantidad de estrés repetitivo que sufren los huesos de
las piernas cuando caminamos es muy grande.) ¿Qué
tiene un hueso que lo hace tan especial, tan increíblemente
fuerte, pero ligero, y tan resistente al estrés y la
fatiga que avergüenza la metalurgia más sofisticada?
Los rayos X muestran líneas densas y finas en el hueso.
Éstas son como refuerzos dentro del hueso,
áreas de mayor fuerza para soportar más peso,
de manera que las áreas que quedan puedan ser más
ligeras. Como nuestro Puente del Puerto, esto le da una fuerza
máxima para un peso mínimo. Los refuerzos
en los huesos están exactamente coordinados con las líneas
de estrés, las direcciones en las que el peso es transmitido
a través del hueso. En sí mismo, es un hermoso
ejemplo de un magnífico diseño de ingeniería
en el hueso. Pero hay más, ¡mucho más!
El puente que se reconstruye continuamente
Si sólo fuera cuestión de ingeniería astuta,
el hombre podría diseñar una estructura similar
para un hueso de la pierna con todo tipo de refuerzos internos,
que lo harían tan ligero como el hueso, capaz de llevar
la misma carga, por lo menos al principio. Pero después
de unos años se gastaría. Entonces ¿por
qué un simple hueso del muslo (para cualquier uso cotidiano,
y sin contar enfermedades como la osteoporosis) no se gasta
como lo hace una estructura de metal?
La respuesta está en que el hueso, una estructura viva,
que está continuamente deshaciéndose y reconstruyéndose.
¡Es probable que los huesos que usted tiene ahora no sean
los mismos que tenía hace 10 años! Todos han sido
removidos y reemplazados, ladrillo por ladrillo,
tal como estaban. Ciertas células en su cuerpo tienen
el trabajo de devorar el hueso viejo, mientras otros construyen
el hueso nuevo en su lugar. Mucho antes de que las áreas
fatigadas puedan desgastarse, éstas serán reemplazadas
con nuevas armaduras y refuerzos. Si eso ocurriera con el Puente
del Puerto de Sydney, duraría para siempre.
Pero eso no es todo. La maravila no sólo está
en la reconstrucción, sino también en rediseño.
Claro está que las necesidades en la ingeniría
de los huesos y los puentes son diferentes. Un puente siempre
recibe el estrés en las mismas líneas, entre los
mismos puntos a los largo de toda su vida. Pero la situación
en el cuerpo humano es diferente. Durante su vida, la gente
cambia la forma en que el peso está distribuido en su
cuerpo (¿se ha mirado al espejo últimamente?).
Por ejemplo, podrían, debido a la artritis o alguna enfermedad,
cambiar la forma en que caminan y la forma exacta en que ponen
el peso sobre sus extremidades.
Cuando las líneas de transmisión de fuerza cambian
a través de la extremidad de manera que los refuerzos
existentes ya no están en el lugar correcto, ¿por
qué el hueso no se fatiga? La respuesta es que el hueso
no sólo se reconstruye a sí mismo, sino que se
rediseña a medida que las líneas de estrés
cambian.
¿Recuerda el Puente del Puerto imaginario que continuamente
reemplaza sus refuerzos? Imagínese que el Puente pudiera
cambiar las diferentes columnas y levantar diferentes ángulos,
por ejemplo, de manera que las áreas que tienen mayor
estrés sean cada vez diferentes. Encontraríamos
que cambiar refuerzos no es suficiente, que se necesitan posiciones
nuevas según precisos principios de ingeniería.
Aquellos que ya no sirven para resistir el estrés, tienen
que ser reemplazados con otros en el ángulo correcto.
¡Y eso es exactamente lo que ocurre con el hueso! En cada
célula de nuestro cuerpo están programadas las
instrucciones de ADN para que nuestros huesos se remodelen continuamente,
de manera que su ingeniería interna esté siempre
alineada para lidiar exactamente y con precisión, con
las fuerzas a las que son sometidos. De hecho, si las fuerzas
se hacen mayores (por ejemplo, un hombre con una sola pierna
que soporta todo el peso de su cuerpo en una extremidad todo
el tiempo) el hueso se hará más grueso y fuerte.
En el primer capítulo de Romanos, se nos dice que los
hombres no tienen excusa, puesto que la evidencia
del poder y la sabiduría de Dios es evidente en la Creación.
Esto es mucho más cierto en nuestra era, que ha revelado
cosas asombrosas sobre el diseño y la complejidad del
mundo viviente. La gloria y el honor de esas maravillas de la
ingeniería no pertenecen a la naturaleza,
sino a Jesucristo, el Creador de todo.
Translated from: ‘Bridges and bones, girders and groans ,’ Creation 12(2), 1990.
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