Los lechos de Carbón y el diluvio
de Noé
por Andrew
Snelling
Publicado
por primera vez en:
Creation Ex Nihilo 8(3):20-21, June 1986
¿Lechos
de carbón formados de residuos de plantas catastróficamente enterradas
por el diluvio de Noé hace 4,500 años? Los evolucionistas creen
que el material en los lechos de carbón se acumuló durante millones
de años en ambientes de pantanos quietos como los Everglades de Florida.
Geólogos evolucionistas a menudo objetan a la explicación creacionista
de la formación de los lechos de carbón, así que ¿cuáles
son sus argumentos y qué respuestas les damos?
Algunos
geólogos han dicho que aún si toda la vegetación en la
tierra fuera de repente convertida en carbón esto haría un depósito
de carbón de sólo l-3% de las reservas de carbón conocidas
en la tierra. Por ende al menos 33 Diluvios de Noé se necesitan, escalonados
en el tiempo, para generar nuestros lechos de carbón conocidos. Por tanto
un solo Diluvio de Noé no puede ser la causa para la formación
del carbón.
Este argumento
está basado en estimados válidos del volumen de la vegetación
actualmente en las superficies terrestres de hoy, pero asume que se necesitan
por lo menos 12 metros de vegetación para producir un metro de carbón
(eg. Holmes, 1965). Investigación moderna muestra que menos de dos metros
de vegetación se necesitan para hacer un metro de carbón. Algunas
observaciones hechas por geólogos carboníferos trabajando en minas
(p.e. la compactación de carbón alrededor de "bolas" de arcilla
incluídas en algunos lechos de carbón) sugieren que el rango de
compactación es probablemente mucho menor que 2:1 y muy posiblemente
cercano a 1:1. Estas observaciones destruyen esta objección a la formación
de lechos de carbón durante el Diluvio de Noé, puesto que en vez
de que el volúmen de la vegetación de hoy compactara del 1-3%
de las reservas conocidas de carbón, el volúmen de la vegetación
de hoy compactaría por lo menos un 30% de las reservas de carbón
conocidas. ¿Pero de dónde viene el otro 60%?
Otros dos
factores son relevantes aquí. El argumento de los evolucionistas basado
en el volumen de la vegetación en la superficie terrestre de hoy ignora
el hecho de que el 60% de la superficie terrestre de hoy está cubierta
por desiertos o sólo vegetación poco densa. Además, están
los vastos desperdicios de hielo de la Antártica debajo de las cuales
hay capas de roca conteniendo gruesos lechos de carbón. Así que
si toda la superficie terrestre de hoy estuviera cubierta con la jugosa vegetación
sugerida por los lechos de carbón antárticos, bajo la influencia
de un efecto global de invernadero sub-tropical antes del Diluvio de Noé
- implicado por la descripción Bíblica de las "aguas arriba" (la
llamada bóveda de vapor de agua) y el vapor que regaba la tierra diariamente
(en lugar de la intermitente e indigna de confianza lluvia de hoy) - luego el
volumen en tal vegetación en la superficie terrestre de hoy sería
suficiente para producir por lo menos otro 50% de las reservas de carbón
conocidas. ¿Y qué del restante 10%?
Pero todo
esto asume que el área de superficie terrestre disponible para el crecimiento
de la vegetación ha sido siempre la misma. Esta asunción simplemente
no es correcta. En Génesis 1:9-10 se nos dice la obra de Dios al final
del terder día de la semana de Creación, cuando juntó las
aguas (que inicialmente cubrían todo el globo) en un solo lugar para
que apareciera la tierra seca. Dios llamó a las aguas "mares" (plural),
pero fueron juntadas en un solo lugar. Esto implica que, en lugar de masas de
tierra rodeadas por mares (el mundo de hoy), en el mundo pre-Diluviano había
un solo mar rodeado por una gran masa de tierra. El lenguaje usado en la Escritura
también implica que había probablemente más área
de tierra entonces sobre la faz del globo que "mares" (ver Taylor, 1982). Siendo
este el caso entonces, es probable que hubiera por lo menos el doble de área
terrestre disponible para el crecimiento de vegetación en el mundo pre-Diluviano
comparado con el mundo de hoy (p.e. por lo menos 60% tierra versus 40% mar en
el mundo pre-Diluviano comparado con el apenas 30% de tierra hoy versus 70%
de océanos). Si entonces esta vasta área de tierra tenía
gran vegetación, podemos dar cuenta del 100% de las reservas de carbón.
Una mejor
manera
Pero hay
otra manera de comparar el crecimiento y el volumen de la vegetación
con los lechos de carbón conocidos, una manera que es probablemente mucho
más confiable, y que es compara la energía almacenada en la vegetación
con la del carbón. La autoridad internacional en energía solar,
Mary Archer, ha afirmado que la cantidad de energía solar cayendo en
la superficie de la tierra en 14 días es igual a la energía conocida
del suministro mundial de combustibles fósiles. Ella también dijo
que sólo el .03 % de la energía solar llegando a la superficie
de la tierra es almacenado como energía química en la vegetación
a través de procesos fotosintéticos. (Journal of Applied Electrochemistry,
Vol. 5, 1975, p. 17) De esta información podemos estimar cuántos
años de crecimiento de plantas de hoy se requerirían para producir
la energía almacenada equivalente en las reservas de carbón hoy
conocidas:
Divida 14 días
por .03%
p.e. (14 x 100) /.03 días es igual a 46,667 días o 128 años
de entrada solar via fotosíntesis.
¡Así
que podemos concluir que sólo 128 años de crecimiento de las plantas
al rango y volumen de hoy es todo lo requerido para proveer la energía
equivalente almacenada en las reservas de carbón hoy conocidas! Hubo,
por supuesto, amplio tiempo entre la Creación y el Diluvio de Noé
para que tal crecimiento de las plantas ocurriera - 1600 años, de hecho.
Conclusión
De cualquier
manera, ya sea por comparación de la energía almacenada en el
crecimiento de la vegetación e en el carbón (p.e. el factor tiempo),
o por el crecimiento de la vegetación, clima, geografía, área
de tierra y rango de compactación (p.e. el factor volumen), en conclusión
podemos mostrar que la objeción evolutionista es totalmente invalida.
Había amplio tiempo, espacio y crecimiento de vegetación para
que un Diluvio de Noé produjera todos los lechos de carbón conocidos
hoy.
REFERENCIAS
Holmes,
A., 1965. Principles of Physical Geology, Nelson, London.
Taylor, C., 1982. "Linguistics, Genesis and Evolution, Part Three: the Seas".
Ex Nihilo, 7(3), 1985.
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