El cuerpo humano: obra maestra de Dios
por Joseph Paturi
Publicado por primera vez en::
Creation Ex Nihilo 20(4):54-55,
SeptiembreNoviembre 1998
Te alabaré; porque formidables,
maravillosas son tus obras: Estoy maravillado, Y mi alma lo
sabe muy bien. (Salmos 139:14).
Vivimos en un mundo con asombroso diseño. La mayor de
todas las creaciones es el mismo hombre, una máquina
maravillosa: precisa y eficiente. El cuerpo humano tiene una
estructura dinámica de huesos y cartílagos llamada
esqueleto. El cual es flexible, con articulaciones y coyunturas
que fueron hechas para moverse, por lo cual para eliminar fricciones
dañinas, esas partes movibles están perfectamente
lubricadas.
Las máquinas hechas por hombres están lubricadas
sólo por fuentes externas; pero el cuerpo se lubrica
a sí mismo al fabricar una sustancia parecida a la jalea
en la cantidad apropiada cada vez que se necesita. Sí,
el cuerpo es una máquina maravillosa, a pesar de los
defectos por los errores de copia de genes (mutaciones) que
se han acumulado desde la Caída del hombre traída
por la Maldición (Génesis 3).
El cuerpo tiene una planta química mucho más
detallada que cualquier planta que el hombre haya construido.
Esta planta transforma la comida que consumimos en tejido vivo,
e induce el crecimiento de la carne, sangre, huesos y dientes.
Incluso repara el cuerpo cuando las partes son dañadas
por accidentes o enfermedades. De este mismo proceso obtenemos
la energía para trabajar y jugar.
Tan maravilloso que nuestros cuerpos pueden producir calor,
o enfriarse con las gotas de sudor que se derramen desde millones
de pequeñas glándulas en la piel. Su termostato
automático es el que se encarga tanto del sistema de
enfriamiento como del sistema de calentamiento, manteniendo
la temperatura corporal en aproximadamente 37 °C (98.6°F).
El cerebro es el centro del sistema computarizado más
complejo e inigualable. Computa y envía a través
del cuerpo miles de millones de bits de información,
que controlan cada acción, en un abrir y cerrar de ojos.
En la mayoría de los sistemas computarizados, la información
es transportada por partes electrónicas y alambres. En
el cuerpo, los nervios son los alambres que transportan la información
hacia y desde el sistema nervioso central. Y sólo en
un cerebro humano hay probablemente más alambres, y más
circuitos eléctricos, que en el sistema electrónico
más complejo existente.1 Sí, este cerebro
es algo maravilloso.
De hecho, mientras miramos en este preciso momento, estamos
mirando gracias al cerebro. Aunque, claro está, el mensaje
es enviado ahí por otra estructura maravillosa: el ojo
humano. Las cámaras modernas operan bajo los mismos principios
básicos que nuestros ojos, pero nunca han podido igualarlo.
El enfoque y la apertura automáticos son exquisitos.
El sonido que oímos se está tocando en un perfecto
y pequeño instrumento musical ubicado en nuestro oído.
Las ondas sonoras bajan por el canal auditivo y son transportadas
por los huesos del oído intermedio hasta el caracol,
el cual está enrollado como un pequeño caracol
de mar. La oreja externa opera en el aire. Pero el caracol esta
lleno de líquido, y transferir ondas de aire a líquido
es uno de los problemas más difíciles para la
ciencia. Tres pequeños huesecillos son adecuados justamente
para la labor que nos permite oír. Es interesante mencionar
que el tamaño de estos huesos pequeños no cambia
desde que nacemos.
El corazón es una bomba muscular que manda la sangre
a través de cientos de miles de vasos sanguíneos.
La sangre trasporta alimentos y oxígeno a cada célula
diminuta. El corazón bombea un promedio de seis litros
(1.5 galones) de sangre cada minuto, y en un día bombea
suficiente sangre para llenar más de cuarenta cilindros
de 200 litros (50 galones).
Sí, el cuerpo humano es una máquina maravillosa.
El hecho de que cualquiera de estos aparatos exista demuestra
que son el trabajo de un diseñador inteligente y talentoso,
el mismo Dios Creador. Y creó
Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó;
varón y hembra los creó.' (Génesis
1:27).
La materia prima, los elementos básicos en nuestro cuerpo,
pueden ser hallados en el 'polvo de la tierra'. Sin embargo,
estos químicos no se pueden ordenar a sí mismos
en tejidos celulares, órganos y sistemas. Esto sólo
puede ocurrir dictado por una inteligencia.
El libro de Génesis enseña que Dios tomó
'polvo de la tierra', moléculas
orgánicas, y formó al hombre, después sopló
en sus fosas nasales aliento de vida. Es cuando el hombre se
convirtió en espíritu viviente. Los seres humanos
somos diferentes a los animales, ya que 'Dios
creó al hombre a Su imagen' (Génesis 1:27).
Nuestro cuerpo ha sido diseñado con la habilidad para
transmitir a las próximas generaciones la información
programada requerida para formar otra persona a partir de elementos
simples. Somos más que sustancias que forman nuestro
cuerpo. Somos una creación especial de Dios. El hombre
es la obra maestra de Dios La obra de sus manos, la corona
de la creación.
Lo mejor del universo ...
'Sin duda alguna, el cuerpo humano es el sistema de procesamiento
de información más complejo. Si juntamos todos
los procesos humanos de información, los conscientes
(lenguaje, información controlada, movimientos voluntarios
deliberados) y los inconscientes (funciones controladas por
información de los órganos, sistema hormonal),
involucraríamos el procesamiento de 1024 bits de información
diariamente. Esta figura astronómica es mayor en un factor
de 1,000,000 [esto es, es un millón de veces mayor] que
el total de conocimiento humano que es de 1018 bits almacenados
en todas las bibliotecas del mundo.
Dr. Werner Gitt, en Information: The Third Fundamental Quantity
[Información: la Tercera Cantidad Fundamental] (reimpresa
de) Siemens Review, 56(6), Noviembre/Diciembre
1989.
El centro de control del cuerpo humano es el cerebro humano.
Es el sistema de manejo de información en el universo más
complejo que existe.
Nota
1. Según la discusión técnica que el autor
sostuvo con el Dr. Ratnakant Sanjay, M.D., de Bangalore, India.
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