Los ÓPALOS han fascinado a las personas por siglos. Ya en el primer
siglo d.C. Roman Pliny escribió sobre los ópalos:
«En ellos puede verse el fuego viviente del rubí, el púrpura
glorioso de la amatista, el verde mar de la esmeralda, todos reluciendo juntos
en una increíble mezcla de luces».
Marco Antonio los amaba, y se cree que asaltó a un senador para obtener
uno particularmente bello. Napoleón obsequió a Josefina con
«El incendio de Troya», un magnífico ejemplar rojo. Shakespeare
los llamó «ese milagro y reina de las gemas», y la reina
Victoria de Gran Bretaña hizo de los nuevos descubrimientos de la lejana
Australia una necesidad de moda.
Valorados por sus vívidos matices, los renombrados y preciosos ópalos
de Australia rigen el precio minorista, desde US$5 a $3.000 el quilate, según
su calidad. Los ópalos más finos se han vuelto más caros
que muchas otras piedras preciosas, y Australia es la responsable de prácticamente
todo el abastecimiento mundial (únicamente México es otro productor
importante). Coober Pedy, junto con Andamooka y Mintabie, todas en Australia
del Sur, son las responsables de, aproximadamente, el 70% de la producción
mundial total. Sin embargo, desde 1988 el valor de la producción de
Lightning Ridge (Cerro Relámpago), en Nueva Gales del Sur, con sus
famosos y calificados ópalos negros, ha dejado atrás a los campos
de Australia del Sur.
Se dice que los ópalos se formaron hace millones de años (30
millones de años en Coober Pedy), aunque se cree que todas las rocas
en las que estos se encuentran tienen más de 65-70 millones de años
de antigüedad. Sorprendente como pueda parecer, los componentes del ópalo
son materiales comunes. El agua de la tierra, arrastrando sílice diluido
(similar al de los vidrios de las ventanas), pasó a través de
capas de arena y gravilla, donde las partículas de sílice se
depositaron en grietas. A medida que el agua se evaporaba, las partículas
de sílice se «cementaban» juntas hasta formar el ópalo.
La luz girando sobre el sílice produce la variedad de relucientes colores.
FÓSILES HECHOS DE ÓPALO
Aún los fósiles encontrados en las rocas que albergan a los
ópalos no escapan al filtrado de las aguas subterráneas ricas
en sílice. Ocasionalmente huesos, conchas marinas y vainas de semillas
se encuentran fosilizadas al haberse transformado en ópalos. Quizás
el ejemplo más famoso de los últimos años sea «Eric»,
el pleosaurio (un reptil marino), que ha sido objeto de una colecta de fondos
por parte de las más destacadas organizaciones públicas para
el Museo Australiano de Sidney, a fin de adquirir estos huesos opalizados
de la mina Coober Pedy, que los halló en 1987. Se cree que «Eric»
tiene cerca de 100 millones de años de antigüedad. La mayoría
de la gente no se sorprende al oír hablar de periodos de tiempo tan
largos, dada la casi universal percepción/adoctrinamiento de que los
procesos geológicos son casi siempre lentos y graduales, los ópalos
deben de haber necesitado mucho tiempo para formarse en la tierra.
«No es así», dice Len Cram, un científico de Lightning
Ridge que obtuvo su doctorado por su investigación sobre los ópalos.
EL SECRETO DE CULTIVAR ÓPALOS
Cristiano comprometido, Len ha descubierto el secreto que le permite actualmente
cultivar ópalos en frascos de vidrio, en su laboratorio revestido de
madera, ¡el proceso es solamente cuestión de semanas! (Ver: Andrew
A. Snelling: «¡Cultivando ópalos estilo australiano!»,
revista Creación, Vol. 12 No. 1, 1989, pp. 10-15). Los ópalos
hechos por Len son tan buenos que aún los experimentados mineros de
la mina Lightning Ridge no pueden diferenciarlos de los ópalos encontrados
en la tierra. También los científicos de la australiana CSIRO
(Organización Nacional para la Investigación Científica
e Industrial-ONICI) no pueden distinguir los ópalos de Len de los ópalos
naturales, aún bajo el microscopio electrónico - ¡se ven
idénticos!.
No, Len no está a punto de revelar la fórmula e inundar al
mundo con ópalos hechos por el hombre. Su inquietud ha sido siempre
descubrir cómo se forman los ópalos, y desacreditar las teorías
geológicas uniformitarianas (todo proceso geológico es lento
y gradual). Él cree que los ópalos tardaron sólo unos
pocos meses en formarse, dentro de las proporciones apropiadas de capas de
espeso sedimento depositadas catastróficamente durante el Diluvio de
Noé, y sus experimentos demuestran innegablemente que esto es factible.
Todo lo que se requiere es un electrolito (una solución química
conductora de electricidad), una fuente de sílice y agua y algo de
alúmina y feldespato. El ingrediente básico en la receta de
Len es un químico llamado tetraetilosilicato (TEOS, abreviado) que
es una molécula orgánica que contiene sílice. La cantidad
de alúmina que se transforma en óxido de aluminio determina
la dureza del ópalo.
El proceso de formación del ópalo es un intercambio de iones,
un proceso químico que implica la construcción de la estructura
del ópalo ion por ion (un ion es un átomo cargado de electricidad
o un grupo de átomos [molécula]). El proceso comienza en un
punto y se expande hasta que todos los ingredientes críticos, en este
caso el electrolito, son utilizados. En cuestión de semanas desde esta
formación inicial, los nuevos ópalos en formación tienen
hermosos diseños de colores, pero todavía tienen mucha agua
dentro. Lentamente, a través de los meses, tienen lugar cambios químicos
adicionales, y el gel de sílice se consolida a medida que el agua es
«exprimida» fuera.
Len ahora puede «cultivar» ópalos en el polvo natural
de ópalo de Lightning Ridge, la gravilla arenosa dentro de la cual
los ópalos naturales se encuentran. Una vez que el electrolito se mezcla
dentro del polvo de ópalo, el color comienza a formarse en los siguientes
4 o 6 días. Hay vetas de ópalo creciendo actualmente, idénticos
en tamaño y forma a los hallados en la tierra, algunos coloridos y
otros no, en un proceso que dura alrededor de tres meses. Por lo tanto, la
veta de ópalo no es necesariamente un depósito sedimentario
en grietas previamente existentes en el polvo o barro de ópalo. Mas
bien, la reacción química que «crea» al ópalo
hace la veta del polvo de ópalo mismo, donde no existía previamente
ninguna grieta o veta. Len dice que este logro es «primicia mundial»,
y que la viscosidad juega, evidentemente, un papel muy importante en este
crucial proceso de intercambio de iones.
LOS ÓPALOS RÁPIDOS CONCUERDAN CON LA ESCALA DE TIEMPO BÍBLICA
Los experimentos de Len no sólo proveen una explicación de
cómo se forman los ópalos, sino que los cortos periodos de tiempo
(cuestión de años) son consistentes con el marco bíblico
y puede realmente dar una explicación para las observaciones de campo
de los ópalos naturales en las rocas que los albergan. Además,
esto significa que estos cortos periodos de tiempo también son aplicables
al proceso de fosilización. Los huesos del pleosaurio «Eric»
(por ejemplo) no necesitaron miles o millones de años para fosilizarse.
La explicación más probable de su preservación vía
la opalización es, por consiguiente, el mismo proceso de reemplazo
(intercambio de iones) que Len ha demostrado tan gráficamente en sus
frascos de vidrio, y esto sólo duró entre meses y años.
Por lo tanto los cuentos evolucionistas de la formación de ópalos
y la fosilización lenta a través de miles y millones de años,
deben ser reescritos. Puesto que los pleosaurios y otras criaturas necesitaron
ser enterrados catastróficamente, para asegurar su subsecuente fosilización,
las capas (o estratos) que albergan los ópalos y los huesos fosilizados
tienen más explicación por su deposición catastrófica,
durante el diluvio global. Los procesos químicos comenzaron entonces
a formar los ópalos en las capas de rocas y a opalizar los huesos en
los meses y años posteriores al diluvio.
Hoy podemos admirar y disfrutar la belleza y el fuego de estos preciosos
y deslumbrantes ópalos y huesos opalizados. Pero cuando nos damos cuenta,
por las investigaciones basadas en las presuposiciones creacionistas, que
su formación es el resultado de un juicio catastrófico, recordamos
a nuestro Creador que fue juzgado y murió para nuestro beneficio, para
transformar nuevamente suciedad en belleza.
Andrew A. Snelling
B.Sc.(Hans), Ph.D. (Geología)
El Dr. Snelling es geólogo y ha estado involucrado en un trabajo de
consulta para una compañía minera australiana y para agencias
de investigación del gobierno australiano.