Piedras
y Huesos
Una
poderosa Evidencia contra la Evolución
por Carl Wieland
Traducción del inglés por Santiago Escuain
©1994 Creation Science Foundation Ltd.
¿NO ES LA EVOLUCIÓN
UNA CIENCIA Y LA CREACIÓN SIMPLEMENTE UNA CREENCIA
RELIGIOSA?
Si esta idea tan común fuese
cierta, ¿por qué tantos científicos altamente cualificados
en la actualidad aceptan la creación directa de un mundo en funcionamiento
(tal como se expresa en Génesis, el primer libro de las Escrituras Judeocristianas)
y rechazan la evolución (la idea de una lenta autotransformación
de todas las cosas a partir de un origen extremadamente simple)? De hecho, el
moderno movimiento creacionista es una minoría en rápido crecimiento.
En los Estados Unidos solamente,
las estimaciones más cautas son de que hay más de 10.000 científicos
profesionales (la gran mayoría de los cuales no están oficialmente
vinculados con organizaciones creacionistas) que creen en la creación
bíblica. En 1993, en Corea del Sur, la Asociación Coreana de Investigación
de la Creación, por ejemplo, tenía una membresía de más
de 1.000 científicos, la mayoría de los cuales con un título
al menos de licenciado o de doctor en algún campo científico,
incluyendo a 100 catedráticos de universidad. La Sociedad Creacionista
de Moscú fue constituida por 10 miembros hace poco tiempo. Un año
después su membresía ascendía a 120 miembros con títulos
científicos avanzados.
Históricamente, la mayoría
de las disciplinas científicas fueron fundadas por grandes científicos
(Newton, Pasteur, Faraday, para nombrar sólo a unos pocos) que eran totalmente
creacionistas.
¿PERO LA CIENCIA . . . ?
La verdadera ciencia depende de medir
u observar algo que está sucediendo, y de contrastarlo repitiendo las
medidas y observaciones una y otra vez. Por ejemplo, incluso si de verdad los
reptiles se hubiesen transformado en aves hace millones de años, como
pretenden los evolucionistas, el método científico nunca podría
demostrar esto como un hecho, porque no se ha observado el suceso. Si uno pudiese
de alguna manera transformar hoy un reptil en un ave, ni con eso se demostraría
que sucedió así hace millones de años. Igualmente, no se
puede insistir pidiendo que Dios repita la milagrosa creación de muchos
grupos de aves y reptiles, programados para reproducirse según su naturaleza,
sólo para poderlo ver.
Ambas ideas se sostienen por fe;
cada sistema de creencia (evolución o creación) ofrece argumentos
y evidencias para sustentar su fe respectiva. Los creacionistas mantienen que
el suyo es un sistema de creencia razonable y lógico, sustentado por
el peso de la evidencia que se puede observar en el presente.
¿CREEN LOS CREACIONISTAS
QUE TIENEN TODAS LAS RESPUESTAS?
No. En el modelo creacionista hay
problemas sin resolver y preguntas sin respuesta. Lo mismo sucede con el evolucionismo.
Cada año se gastan miles de millones de dólares de los presupuestos
públicos tratando de resolver cuestiones relacionadas con la evolución;
en comparación, es muy poco lo que se puede gastar en verdadera investigación
creacionista.
Sin embargo, algunos de los problemas aparentemente difíciles han sido
resueltos por los creacionistas mediante sus investigaciones en los últimos
años. (En el proceso, algunas ideas y sugerencias que los creacionistas
habían presentado como intento de respuesta a dichos problemas han tenido
que ser revisadas o abandonadas, lo que es cosa normal en la ciencia.)
Por evolución, nos referimos a la creencia no demostrable (esto es, religiosa)
de que todas las cosas se han hecho por sí mismas por medio de sus propiedades
naturales intrínsecas sin ninguna intervención sobrenatural. El
caos, por sí mismo, ha venido a ser el cosmos; las partículas
han dado origen a los planetas, a las palmeras, a los pelícanos y a las
personas, sin ayuda alguna aparte de las propiedades de la materia y de la energía.
Las teorías de cómo esto pueda haber sucedido (o sea, los mecanismos
de la evolución) pueden surgir y desaparecer, pero la creencia subyacente
de que de alguna manera sucedió es un artículo de fe inmutable
de muchas personas en la actualidad.
Algunas personas intentan involucrar
a algún «dios» en este proceso, pero, en su mayoría,
los teorizadores evolucionistas rechazan enérgicamente toda sugerencia
de dirección inteligente. Incluso muchos científicos académicos
«evolucionistas teístas» (que afirman creer a la vez en la
evolución y en un dios) insisten en que el proceso fue íntegramente
natural. Este «proceso de creación» por evolución
tuvo lugar, se supone, a lo largo de miles de millones de años, tiempo
en el que incontables seres vivientes se debatieron, sufrieron y murieron, siendo
en muchos casos los débiles implacablemente exterminados por los más
fuertes.
¿QUÉ IMPORTANCIA TIENE?
1. El evolucionismo justifica el
ateísmo
Todo aquel que insiste en que no
hay Dios se apoya en el evolucionismo para explicar la naturaleza sin un Diseñador.
El evolucionismo es el fundamento imprescindible para muchas perspectivas religiosas
del mundo y de la vida, como el ateísmo, el agnosticismo y su asociado
el humanismo secular, con su lema: «Si nadie nos hizo, nadie nos posee,
de modo que nadie pone las reglas más que nosotros.» No hay, por
ejemplo, razón lógica alguna para quedar ligados por los principios
expresados en los Diez Mandamientos si otras partes del Antiguo Testamento son
rechazadas como «mitos culturales».
2. El evolucionismo es contrario
al Cristianismo
A lo largo de toda la Biblia (que
los cristianos mantienen que es la sagrada revelación del Creador mismo)
aparece el tema de que el Dios que se revela de manera coherente en ella hizo
un mundo bueno (sin muerte, sin lucha, sin violencia, sin crueldad y sin derramamiento
de sangre). Este universo en su totalidad ha quedado bajo la maldición
de Dios (Génesis 3, Romanos 8) como consecuencia de la rebelión
(pecado) del primer hombre, Adán, contra su Hacedor.
Sin embargo, la entrada de la muerte
y del sufrimiento, etc., es sólo una intrusión temporal, por cuanto
este mundo será restaurado (Hechos 3:21). No de vuelta a miles de millones
de años de muerte, crueldad y derramamiento de sangre, sino a un estado
de ausencia de pecado y de muerte, porque así es como comenzó.
Jesucristo, el Creador hecho carne (el «postrer Adán»), derramó
Su sangre inocente muriendo para redimir/restaurar no sólo a aquellos
de la humanidad pecadora que crean, sino en último término para
liberar al universo mismo de esta maldición de muerte y derramamiento
de sangre que fue introducida por el primer Adán.
Si la historia evolucionista fuese cierta, se perdería todo el peso del
mensaje de este Evangelio («Buenas Noticias»), porque los predecesores
de Adán habrían estado matándose entre sí a garrotazos
o a arañazos en un mundo de lucha y sangre. También significaría
que la idea de una Caída real de Adán en el tiempo y en el espacio
sería un mito, y un mito también la maldición que la misma
conlleva sobre la creación.
La verdad de las buenas noticias
acerca de Jesucristo (que las personas pueden ser eternamente restauradas a
la comunión con su Creador) depende totalmente de la verdad de las malas
noticias acerca de cómo se rebeló nuestro antecesor Adán,
quebrando la armonía original entre Dios y el hombre (1 Corintios 15:2122
relaciona el Evangelio de manera inexorable con la introducción de la
muerte por parte de Adán: «Porque por cuanto la muerte entró
por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos.
Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo
todos serán vivificados.») Globalmente hablando, dudar acerca de
Génesis ha llevado a más y más personas a dudar del resto
de la Biblia.
PERO, ¿CÓMO SABEMOS
QUE GÉNESIS FUE ESCRITO PARA DECIRNOS QUE LAS COSAS
FUERON REALMENTE HECHAS EN SEIS DÍAS? ¿NO PODRÍA
HABER ALGÚN OTRO SIGNIFICADO?
Si queremos ser sinceros, ya no es
posible sugerir que quizá Génesis fue dado como algo diferente
a una historia real y verdadera. Según uno de los principales eruditos
de Hebreo del mundo,1 todos
los profesores universitarios de lengua Hebrea más destacados del mundo
que él conoce son unánimes en el sentido de que Génesis
111 fue escrito para hablarnos de una creación real y reciente
de todas las cosas en seis días ordinarios, y de un diluvio cataclísmico
que cubrió todo el globo.
Esto no significa que esos profesores
necesariamente lo crean, sino sólo que el lenguaje de Génesis
nos dice que el escritor no pudo haber tenido otra intención. Evidentemente
significa lo que dice, que es lo que siempre ha sido evidente para cualquier
niño de diez años.
Seamos francos: toda otra idea acerca del significado de Génesis casi
jamás surge de la Biblia, sino del intento de hacer ajustar la Biblia
con otras creencias (como la idea de largas eras geológicas).
¡ESPERA UN MINUTO!
«Si no hubo muerte ni derramamiento
de sangre antes de Adán podrías responder, ¿qué
hay de las capas rocosas sedimentarias depositadas por agua alrededor del mundo,
y que contienen los restos sepultados de miles de millones de seres muertos?»
¿No es precisamente lo que
deberíamos esperar si la Biblia dice la verdad acerca de la destrucción
de toda la tierra por agua, por el Diluvio Universal? Los fósiles muestran
precisamente señales de sepultamiento rápido, no de procesos lentos
y graduales, a diferencia de lo que creen la mayoría. Por ejemplo, hay
incontables millones de peces fósiles bien preservados, que incluso muestran
las escamas, aletas y cuencas oculares. En la naturaleza, un pez muerto es rápidamente
atacado por carroñeros y se descompone con rapidez. A no ser que el pez
fuese sepultado rápidamente y que los sedimentos (p.e., lodo, arena)
se hubiesen endurecido con bastante rapidez, estos rasgos no habrían
quedado preservados.
PERO, ¿NO SE FORMÓ
ELCARBÓN EN PANTANOS A TRAVÉS DE MILLONES DE
AÑOS?
La evidencia señala de manera
abrumadora a una formación rápida del carbón, con el desarraigo
y deposición de inmensos bosques, que luego fueron rápidamente
sepultados. En Yallourn, en Victoria (Australia), hay enormes capas de carbón
marrón que contienen grandes cantidades de troncos de pino, de tipos
que en la actualidad no crecen en pantanos.
Unas capas gruesas y clasificadas de hasta un 50% de polen puro a lo largo de
inmensas áreas exhiben de manera inequívoca que estas capas de
carbón marrón fueron transportadas por agua. Además, muchos
depósitos de carbón del Hemisferio del Sur no dan traza alguna
de nada que pudiera considerarse como un «suelo» fósil en
el que hubiesen podido crecer los bosques.2
Los investigadores en el Argonne
National Laboratory (EE.UU.) han ensayado fragmentos ordinarios de madera, mezclándolos
con lodos y agua acidulada, calentándolos durante un periodo de 28 dias
a sólo 150 grados centígrados sin ninguna presión adicional
en un tubo de cuarzo sellado herméticamente y sin aire, obteniendo carbón
negro de grado alto. ¡No se precisa de millones de años! Se conocen
vetas de carbón que se bifurcan (véase
diagramas), y otras que se interconectan en una formación en «Z».
En su artículo de 1907, el
famoso geólogo Australiano Sir Edgeworth David describió troncos
carbonificados de árboles en posición vertical (como el fósil poliestrático)
entre vetas de carbón negro de Newcastle (Australia). Estos troncos tenían
sus extremos inferiores incrustados en una veta de carbón, y luego iban
ascendiendo por los estratos intermedios ¡terminando dentro de la veta
de carbón superior!
¿Cómo podríamos
tratar de explicar nada de esto por medio de lentos procesos de crecimiento
en dos pantanos separados por inmensos períodos de tiempo? Es evidente
que el prejuicio de «los lentos procesos graduales» ha impedido
contemplar la explicación evidente del origen del carbón: un sepultamiento
rápido de vegetación desarraigada cataclísmicamente por
un masivo cataclismo acuoso.
El agua en movimiento, especialmente
si hay mucha, puede llevar a cabo rápidamente una enorme cantidad de
trabajo geológico que la mayoría de la gente cree que precisaría
de millones de años. La fotografía
muestra más de siete metros (25 pies) de roca sedimentaria estratificada
¡formada en una tarde! Esto tuvo lugar en asociación con la convulsión
causada por la erupción de 1980 del Monte St. Helens en el Estado de
Washington, en los EE.UU. Cuando voló la cumbre de esta montaña
(y después de posteriores erupciones), hubo corrimientos de tierra, corrientes
de lodos y otros fenómenos sedimentarios; se han formado más de
180 metros (600 pies) de roca sedimentaria estratificada desde la explosión
inicial.
En un solo día un flujo de
lodo labró un cañón de 30 metros (100 pies) de profundidad
y algo más de anchura (véase foto de la izquierda).3
Algunos expertos dicen ahora (aunque
siguen creyendo en millones de años) que el Gran Cañón
fue formado cataclísmicamente de una manera similar (cuando un enorme
lago se salió de madre, en lugar de ser el resultado de una lenta acción
erosiva del Río Colorado a lo largo de millones de años.
LOS FÓSILES, ¿MUESTRAN
EVOLUCIÓN?
Darwin dijo, con toda razón,
que si su teoría era cierta, deberían existir grandes números
de «tipos intermedios» que se encontrarían como fósiles.
Por ejemplo, si la extremidad anterior de un reptil se ha transformado en el
ala de un ave, ¿por qué no encontramos una serie de fósiles
que exhiban estas etapas: en parte extremidad anterior, en parte ala; o en parte
escama, en parte pluma?
Darwin dijo que la ausencia de esas
formas intermedias era la «más evidente y grave objeción»
contra su teoría. Ciento veinte años después, el doctor
David Raup, director de uno de los grandes museos en América, decía
que la situación acerca de los eslabones perdidos «no ha cambiado
mucho», y que «tenemos aún menos ejemplos de transición
evolutiva que en los tiempos de Darwin».4
El doctor Colin Patterson es el Paleontólogo
Decano en el Museo Británico de Historia Natural. Es evolucionista y
un experto en fósiles. Escribió un significativo libro sobre la
evolución, pero cuando alguien le preguntó por qué en su
libro no aparecía ninguna ilustración de formas intermedias (de
transición), escribió lo siguiente:5
Estoy totalmente de acuerdo con
sus comentarios acerca de la ausencia de ilustración directa de transiciones
evolutivas en mi libro. Si yo supiera de alguno, fosil o viviente desde lúegó
que lo hubiera incluido. Me sugiere usted que se le debiera haber pedido a
un artista que visualizase tales transformaciones, pero, ¿de dónde
sacaría él esta información? Honradamente, yo no la podría
dar, y si se hubiese de dejar a la licencia artística, ¿no se
engañaría con esto al lector?
Mi libro lo escribí hace
cuatro años [en este libro se refiere a su creencia en algunas transiciones
Nota del Autor]. Si fuese a escribirlo ahora, creo que sería
bastante diferente. El gradualismo es un concepto en el que creo, no sólo
debido a la autoridad de Darwin, sino porque mi comprensión de la genética
parece exigirlo. Sin embargo, es difícil refutar a [un famoso experto
en fósiles, Stephen J.] Gould y a la gente del Museo Americano cuando
dicen que no hay fósiles de transición. Como paleontólogo
que soy, me ocupo mucho de los problemas filosóficos de identificar
formas ancestrales en el registro fósil. Usted me dice que al menos
deberíamos «mostrar una foto del fósil del que se derivó
cada tipo de organismo». Lo voy a decir muy claramente: No existe ningún
fósil así para el que se pudiera dar un argumento fundamentado.
Así, ¿qué es
lo que tenemos? El evolucionismo espera millones de formas intermedias. Algunos
evolucionistas afirman que hay algunos, quizá un puñado, de tales
tipos fósiles intermedios. Otros expertos destacados dicen que no hay
ninguno.
Lo que no se suele saber es que la
extraña criatura fósil conocida como Archaeopteryx, que se emplea
a menudo como ejemplo de forma de transición entre reptiles y aves (porque
comparte rasgos que se encuentran en ambas clases) no exhibe ninguna de las
cruciales estructuras de transición que la establecerían más
allá de toda duda razonable como tal: las plumas están todas plenamente
formadas y las alas son alas funcionales. Tiene una garra proyectada hacia atrás
y pies curvados característicos de aves que se posan sobre ramas. Desde
luego no era, a pesar de como algunos querrían reconstruirlo, un emplumado
dinosaurio corredor.
Algunos seres vivientes (p.e., el
ornitorrinco) son un mosaico de rasgos que normalmente se encuentran en diferentes
clases. Esta extraña criatura, que tiene pelo como los mamíferos,
un pico como un pato, una cola como la de un castor, glándulas venenosas
como las de una serpiente y que pone huevos como un reptil, pero que da de mamar
a sus pequeños, es un buen ejemplo de mosaico. Pero no es una «transición»
entre ninguno de los seres mencionados.
Esta ausencia general de formas intermedias
se aplica también a la llamada «evolución humana».
Esto puede resultar sorprendente cuando se considera cuántos pretendidos
«antecesores» hacen desfilar ante nosotros. Es difícil seguir
tantas diversas y cambiantes afirmaciones, pero el siglo transcurrido ha mostrado
que cada «antecesor» que ha sido estridentemente proclamado ha sido
luego calladamente descartado, pero sólo cuando se ha podido encontrar
algún nuevo o nuevos candidatos para tomar su puesto. En la actualidad
se hace mucha propaganda de los australopitecinos/habilinos, un amplio grupo
del que el famoso fósil Lucy es el mejor conocido.
El doctor Charles Oxnard es uno de
entre un creciente grupo de anatomistas evolucionistas que, después de
haber analizado minuciosamente una gran cantidad de mediciones mediante un análisis
multivariado por ordenador (un método objetivo que no depende de creencias
preconcebidas en linajes), no creen que estos seres sean antepasados de los
hombres.
Dice Oxnard que aunque inicialmente se creía que eran humanoides o al
menos intermedios entre los simios y los humanos, en realidad «difieren
más tanto de los humanos como de los simios africanos que estos dos grupos
vivientes entre sí. Los australopitecinos son algo singular». Indica
él que la posición no ancestral de estos seres es sustentada por
un creciente número de investigadores «independientes de los vinculados
a aquellos que han descubierto los fósiles».
¿Qué hay del llamado
Homo erectus? Los tipos esqueletales bien definidos de Homo erectus fueron con
la mayor probabilidad verdaderos seres humanos6
que vivieron después del Diluvio y que expresan variación ósea
racial.
Es posible una enorme variación
entre los huesos de diferentes tipos de perros, como los Chihuahuas y el Gran
Danés. Esta variación puede acumularse selectivamente en pocas
generaciones. La «presión selectiva» debida al medio en acelerado
cambio después del Diluvio, y la fragmentación de la población
humana (tras la dispersión forzada por Dios después de Babel)
en poblaciones pequeñas y aisladas, dieron condiciones ideales para el
rápido aislamiento y potenciación de diferencias genéticas
(preexistentes, creadas). Esta variación racial habría también
incluido rasgos óseos.
En comparación con la muy
amplia variación en otros rasgos de la raza humana, las diferencias esqueletales
entre erectus y otros esqueletos humanos no son, a fin de cuentas, cosa tan
extrema. Cosa interesante, en Europa se conoce ahora que no sólo los
tipos erectus, sino que también los Neandertal y Cro-Magnon (ambos con
mayores capacidades craneanas, por término medio, que las poblaciones
actuales) convivieron coetáneamente con tipos «modernos».
Unas herramientas recientemente halladas
en Indonesia en asociación con un estegodonte han llevado al evolucionista
doctor Allan Thorne a sugerir que esos pretendidos «antecesores prehumanos»
poseían conocimientos de navegación y de tecnología. Se
le cita en The Australian el 19 de agosto de 1993 diciendo de ellos que «No
son [es decir, no se les debería designar] Homo erectus, son personas.»
Si se emplea la propia escala de
tiempo de los evolucionistas y sus criterios para la clasificación, y
se superponen todos los descubrimientos de fósiles «homínidos»
sobre una gráfica, se podrá ver enseguida que la idea de una secuencia
evolutiva está en bancarrota.
¿VEMOS LA EVOLUCIÓN
EN MARCHA?
En resumen, no, aunque los seres
vivientes sí cambian. Expliquemos eso. Sabemos ahora que cada ser vivo
contiene un programa (un conjunto de instrucciones, como una pauta o receta)
que especifica, por ejemplo, si será un cocodrilo o un naranjo. Para
un ser humano, especifica si aquella persona tendrá ojos marrones o azules,
cabello lacio o rizado, etcétera. Esta INFORMACIÓN está
escrita en una larga molécula llamada ADN.7
La evolución enseña
que un ser relativamente simple, como la unicelular ameba, ha ido volviéndose
mucho más complicado, como un caballo. Aunque los seres unicelulares
más simples conocidos presentan una complejidad abrumadora para nuestra
capacidad mental, es evidente que no contienen tanta información como,
digamos, un caballo. No tienen instrucciones específicas acerca de cómo
producir ojos, oídos, sangre, cerebros, pezuñas, músculos.
. . . De modo que para ir de A á B en el diagrama se precisaría
de muchos pasos, y cada uno precisaría de un AUMENTO DE INFORMACIÓN,
de una información odificando nuevas estructuras, nuevas funciones, una
complejidad útil.
Si observásemos que tienen
lugar estos cambios con aumento de información, aunque sólo fuesen
unos pocos, estas observaciones se podrían emplear para ayudar a sustentar
el argumento de que los peces pueden realmente cambiar hasta llegar a ser filósofos,
si se da el tiempo suficiente al proceso. No obstante, la realidad es que los
muchos pequeños cambios que vemos no involucran un aumento de información:
van en la dirección equivocada para poder ser empleados en apoyo de la
evolución, como veremos.
SELECCIÓN NATURAL Y EVOLUCIÓN
NO SON LO MISMO
Los seres vivos están programados
para transmitir esta información, para, en cierto sentido, hacer copias
de sí mismos. El ADN del hombre se copia y transmite por vía de
las células del esperma, y el de la mujer por vía de sus óvulos.
De esta manera se copia la información de una madre y de un padre y se
transmite a la siguiente generación. Cada uno de nosotros es portador
dentro de nuestras células de dos largas «cuerdas» paralelas
de información una de Mamá, otra de Papá8
(pensemos en ello como un cordón con nudos que lleve un código
Morse: de la misma manera, el ADN ha de ser «leído» por la
compleja maquinaria de la célula).
La razón de que hermanos y
hermanas no se parezcan del todo es que la información se combina de
diferentes maneras. Este intercambio o recombinación de la información
tiene como resultado mucha variación en cualquier población, tanto
si es de seres humanos como si es de plantas o animales.
Consideremos una habitación
llena de perros que desciendan de un par. Algunos serán más bajos,
por ejemplo, otros más altos. Pero este proceso normal de variación
NO involucra ninguna nueva información: esa información estaba
ya allí para empezar. De modo que si un criador selecciona a aquellos
que ya son más bajos y luego los hace reproducir entre sí, escoge
luego a los más bajos de entre su descendencia, y va actuando así,
no es para sorprenderse que al cabo de un tiempo surja un «nuevo»
tipo de perro: una raza baja. Pero no se involucra ninguna nueva información.
Sencillamente, ha seleccionado el perro que quiere (permite que transmitan sus
genes aquellos que desde su punto de vista son más «aptos»),
y rechaza al resto.
De hecho, si comienza con la raza
baja (en lugar de con el tipo que era mezcla de los tipos altos y bajos), ninguna
crianza y selección que se haga permitirá producir una variedad
alta, porque alguna de la información para «altos» se habrá
perdido en aquella población.
La «naturaleza» puede también «escoger» a unos
y rechazar a otros. En un medio determinado, algunos tendrán más
posibilidad de sobrevivir que otros y por ello de transmitir la información
de que son portadores. La selección natural puede favorecer alguna información
por encima de la de otros, pero no puede crear nueva información.
En la teoría evolucionista,
el papel de crear nueva información se atribuye a las mutaciones: a errores
al azar, accidentales, que suceden en el proceso de la copia de esa información.
Sabemos que estos errores tienen lugar, y que se heredan (porque la siguiente
generación está haciendo una copia de una copia defectuosa). De
modo que el defecto es transmitido, y en algún lugar en la línea
tiene lugar otro error, y así tienden a acumularse los defectos mutacionales.
Eso se conoce como el problema de la carga mutacional en aumento o carga genética.
Hay miles de estos defectos genéticos
que se conocen en los humanos, conocidos por las enfermedades hereditarias que
acarrean. Entre esas enfermedades están la anemia falciforme, la fibrosis
cística, la talasemia, la fenilcetonuria . . . no es sorprendente ver
que un cambio accidental en un código enormemente complejo9
cause enfermedades y disfunciones.
¿MUTACIONES BENEFICIOSAS?
Los evolucionistas saben que las
mutaciones son, de manera abrumadora, o bien dañinas o bien «ruido»
genético carente de significado. Sin embargo, su sistema de creencia
exige que haya habido mutaciones ocasionales «hacia arriba». De
hecho, hay una diminuta cantidad de mutaciones conocidas que hacen más
fácil para un organismo sobrevivir en un medio determinado.
Los peces sin ojos en cavernas pueden
sobrevivir mejor debido a que no son susceptibles a enfermedades oculares o
daños en los ojos; los escarabajos sin alas prosperan mejor en una roca
ventosa en medio del mar porque son menos susceptibles a ser arrastrados fuera
de la roca y ahogados. Pero la PÉRDIDA de ojos y la PÉRDIDA o
desnaturalización de la información necesaria para producir alas,
se mire como se mire, es un defecto el deterioro de una pieza del sistema
que antes era funcional.10
Esos cambios, aunque sean «beneficiosos»
en el sentido de la pura supervivencia, no demuestran lo que pretenden: ¿dónde
vemos algún ejemplo de un verdadero aumento ascendente de información,
de una nueva codificación para nuevas funciones, de nuevos programas
para maquinaria, de nuevas estructuras útiles? De nada vale recurrir
a la resistencia a los insecticidas en los insectos: en prácticamente
todos los casos11 la información
para la resistencia existía en unos pocos individuos de la población
antes que los hombres comenzasen a aplicar los insecticidas.
Por ejemplo, cuando los mosquitos
no resistentes en una población son exterminados mediante DDT y la población
vuelve a reproducirse en base de los sobrevivientes, alguna de la información
portada por la mayoría (ahora muerta) no está presente en la minoría
superviviente, de modo que se pierde para siempre para esa población.12
Cuando contemplamos los cambios heredados
que tienen lugar realmente en los seres vivientes, vemos que la información
o bien permanece constante (recombinándose de maneras diferentes), o
bien se corrompe o pierde (mutación, extinción), pero nunca vemos
nada que pueda considerarse como un cambio evolutivo real, en un sentido «ascendente»
respecto a la información.
PIÉNSALO BIEN
¿No es esto exactamente lo
que sería de esperar? La teoría de información y el sentido
común se unen para decirnos que cuando se transmite información
(y eso es lo que significa la reproducción), o bien se mantiene constante,
o disminuye. Y se añade «ruido» carente de significado.13
Tanto en seres vivientes como en las cosas no vivientes, nunca se observa el
surgimiento de una verdadera información por sí misma.
Por ello, cuando uno considera los
tipos biológicos del mundo todos sus organismos vivientes
como un todo, la cantidad total de información está disminuyendo
con el tiempo, y está siendo copiada vez tras vez. Así, si se
mira atrás en el tiempo, esta información ha de aumentar precisamente
al ir atrás. Por cuanto nadie sugiere que se puede llevar este proceso
atrás de manera indefinida (no había organismos infinitamente
complejos viviendo hace un tiempo infinito), esto señala a un tiempo
en el que esta compleja organización tuvo que tener su principio.
Por lo que respecta a la verdadera
ciencia basada en observaciones, la materia dejada a sí misma no da origen
a tal información, por lo que la única alternativa es que en algún
punto una mente creadora externa al sistema impuso inteligencia sobre la materia
(como lo hace cualquiera cuando escribe una frase sobre papel) y programó
todas las clases originales de plantas y animales. Esta programación
de los antepasados de los organismos actuales tiene que haber sido llevada a
cabo milagrosamente, sobrenaturalmente, por cuanto la ley natural no da origen
a información.
Esto es totalmente coherente con
la declaración de Génesis de que Dios creó organismos para
que se reprodujesen «según su naturaleza». Por ejemplo, un
hipotético «tipo canino» creado con un gran potencial de
variación (y sin defectos originales) podría haber variado sencillamente
por recombinaciones de la información original para dar origen al lobo,
al coyote, al dingo, y demás.
La selección natural puede
«recoger y clasificar» esa información (pero no crear información
adicional), como vimos en nuestro ejemplo con los mosquitos. Las diferencias
entre la descendencia resultante, sin la adición de ninguna nueva información
(y por ello sin evolución), puede ser lo suficientemente grande como
para justificar su designación como una especie diferente.
La manera en que se puede estrechar
una población mixta de perros mediante la selección artificial,
distribuyéndola en subtipos (razas domésticas), nos ayuda a comprender
esto. Cada subtipo es portador de sólo una fracción del «fondo»
original de información. Por eso, si comenzamos sólo con Chihuahuas
no podremos jamás llegar a conseguir nada como un Gran Danés.
Sencillamente, la información necesaria no existe ya en esta rama de
la población.
De la misma manera, el «tipo elefante» original puede haber quedado
«subdividido» (por la selección natural actuando sobre la
información creada que poseía) para dar lugar al elefante Africano,
al Indio, al mamut y al mastodonte (estos dos últimos extintos en la
actualidad).
Pero debería ser evidente que esta clase de cambio sólo tiene
lugar dentro de los límites de la informacion original de aquel tipo;
este tipo de variación/especiación no ofrece ningún camino
para finalmente transformar una ameba en un naranjo, por cuanto desde el aspecto
de la información no permite ir en sentido «ascendente»:
no se añade nada. Este «estrechamiento» del fondo genético
puede ser llamado «evolución» por algunos, pero no tiene
nada que ver con el tipo de cambio (adicionador de información) que generalmente
se quiere significar cuando se emplea el término «evolución».14
¿QUÉ HAY DE LAS SEMEJANZAS
ENTRE LOS SERES VIVOS?
Uno esperaría un diseño
similar para una estructura o propósito similar de parte del mismo Diseñador.
Lo mismo sucede con las semejanzas moleculares un chimpancé es
más parecido a nosotros que una rana, por ejemplo, de modo que sería
de esperar que esto quedase reflejado en su constitución interna, como
en la estructura de sus proteínas.15
Las semejanzas, como las que aparecen
aquí en el diagrama de las pautas de los huesos
de la extremidad anterior (eso recibe el nombre de «homología»),
se pueden explicar de dos maneras: o bien tuvieron todos ellos el mismo antepasado
O BIEN el mismo diseñador. De modo que la existencia de tales pautas
difícilmente se puede presentar como prueba de ninguna de ambas explicaciones.
Sin embargo, la realidad es que los
evolucionistas tienen aquí algunos problemas muy grandes, porque hay
muchos seres en los que las estructuras «homólogas» surgen
de partes totalmente diferentes del embrión; de genes no-homólogos;
y de segmentos embrionarios diferentes. Esos son unos obstáculos capitales.16
Observemos también que todas
las extremidades posteriores de todas las criaturas cuyas extremidades anteriores
se muestran siguen también la misma pauta ósea. Para ser consecuentes,
esta semejanza debería ahora ser interpretada como significando que todas
ellas habían evolucionado a partir de criaturas que tuviesen sólo
un par de extremidades, que habrían sido las estructuras ancestrales
comunes tanto de las anteriores como de las posteriores.
Naturalmente, la mayoría de
los evolucionistas diría que eso es algo carente de sentido, y probablemente
argumentarían que la misma pauta evolucionó tanto en las extremidades
anteriores como en las posteriores porque probablemente hay algunas desconocidas
ventajas de bioingeniería. Pero, ¿no sería ésta
una buena razón para que fuesen la «decisión del Diseñador»
para los miembros en muchos tipos de criaturas diferentes?
El biólogo molecular Michael
Denton (que, de pasada, no es creacionista) ha evidenciado que las comparaciones
bioquímicas entre las proteínas de diferentes especies, lejos
de dar apoyo a la evolución como se cree universalmente, dan una poderosa
prueba de la existencia de tipos discretos (o especies), y no proveen evidencia
para una descendencia común.
¿SOBRAS EVOLUTIVAS?
Apenas nadie emplea ya el argumento
de los «órganos vestigiales», quizá porque en el pasado
esta cuestión ha causado muchos apuros. A principios del siglo veinte,
los evolucionistas afirmaban confiados que teníamos más de 80
órganos inútiles, reliquias sobrantes («vestigiales»)
de nuestro pasado evolutivo. Una a una, se fueron descubriendo funciones de
estos órganos, hasta que apenas si quedó alguno como vestigial.
Incluso el humilde apéndice
parece ahora tener un papel en la lucha contra las infecciones, al menos en
las primeras etapas de la vida.17
La creencia de que el embrión
humano pasa por sus pretendidas pasadas etapas animales, con agallas, etc.,
fue totalmente desacreditada hace mucho tiempo, pero no acaba de desaparecer.18
LA HISTORIA DE LOS HOMBRES
En tiempos modernos se ha observado
que las poblaciones humanas aumentan de modo constante en más de un 1%
anual. Para dar lugar a las enfermedades, hambres, guerras y otros fenómenos
destructivos, tomemos una cifra mucho más cauta de un aumento anual en
un 0,5%. A este ritmo, se precisaría de sólo unos 4.000 a 5.000
años para llegar a la actual población, comenzando con ocho personas
en Monte Ararat.
Está bien documentado que
las actitudes racistas aumentaron enormemente después de la publicación
por Darwin de El Origen de las Especies. A fin de cuentas, los evolucionistas
creían que las razas habían ido evolucionando por separado durante
centenares de miles de años, de modo que lo lógico era que este
«progreso» hubiera tenido lugar a diferentes ritmos; de modo que
algunas razas no estaban tan distantes de sus antecesores animales como otras.
Sin embargo, la genética moderna muestra que las razas humanas son biológicamente
muy cercanas, lo que es coherente con que todos los rasgos raciales estuviesen
presentes en una pequeña población ancestral que quedase «dividida»
en subgrupos en Babel.19
Muchos, por ejemplo, se sorprenden
al saber que la humanidad comparte UN SOLO pigmento principal para su coloración.
El matiz que uno tenga de negro, blanco o cobrizo depende de cuánto se
tenga de esta sustancia, llamada melanina. Por cuanto todos los rasgos creados
en la población humana estaban presentes en la familia de Noé
(y antes de ello en Adán y Eva), podemos deducir que debían ser
probablemente individuos con una coloración cobriza media, con cabello
oscuro y ojos marrones.
De pasada, el pretendido «problema»
de que la mujer de Caín tuviera que ser una parienta cercana (Génesis
5:4 indica que Adán y Eva tuvieron también hijas), lejos de ser
un reto a la verdad de Génesis, en realidad lo fortalece. Por cuanto
se precisa de tiempo, varias generaciones, para acumular los defectos causados
por mutaciones, defectos que habrían tenido lugar después de un
origen libre de toda tacha, la descendencia de Adán no tuvo que temer
deformidades en los hijos de matrimonios entre parientes cercanos a lo largo
de varios siglos. Incluso Abraham pudo casarse sin temor con su media hermana,
y la ley moral contra el incesto no fue promulgada por tanto hasta la época
de Moisés, cientos de años después.
Si las razas humanas proceden de la separación de los descendientes de
los supervivientes de un cataclismo tan colosal como el Diluvio Universal, ¿no
sería lógico esperar reminiscencias de un acontecimiento tan abrumador
ampliamente esparcidas en historias y leyendas? De hecho, existen esas historias
de un Diluvio entre los Aborígenes de Australia, los Esquimales del Ártico
o los Indios de América, y en prácticamente cada tribu y nación
de la tierra.
Aunque distorsionados por el tiempo
y la transmisión oral, los paralelos con Génesis son a menudo
destacables, incluyéndose frecuentemente en los relatos, por ejemplo,
el envío de las aves y el sacrificio después del Diluvio. Incluso
en ocasiones aparecen el arco iris y el número correcto de personas salvadas:
ocho.
También hay muchos relatos
similares de la confusión de las lenguas en Babel, pero, por ejemplo,
no historias del paso del Mar Rojo por Moisés, porque esto sucedió
después que las naciones se separasen en Babel. Estas historias del Diluvio
y Babel no proceden de misioneros.
LAS DATACIONES RADIOMÉTRICAS,
¿NO DEMUESTRAN UNA TIERRA ANTIGUA?
En realidad, hay muchos métodos
de datación que dan límites máximos a la edad de la tierra
y del universo muy por debajo de lo que demanda la evolución. Algunos
de ellos señalan una edad de unos miles de años como mucho. Naturalmente,
los evolucionistas, automáticamente, incluso inconscientemente, preferirán
aquellos métodos (p.e., mayormente los métodos radiométricos)
que permitan el tiempo suficiente para dar una apariencia de plausibilidad a
la creencia transformista.
En contra de la creencia popular,
las dataciones con carbono radiactivo no tienen nada que ver con millones de
años (incluso con el mejor equipo analítico actual, su límite
superior es de alrededor de 100.000 años teóricos). Es un método
que sólo puede datar cosas que contengan todavía carbono orgánico
(lo que no es el caso de la mayoría de los huesos fósiles, por
ejemplo). Cuando se comprenden el método y todas sus presuposiciones,
y se confrontan con los datos del mundo real, resulta en realidad en un poderoso
argumento para un mundo reciente.20
Otra creencia popular es que los
métodos radiométricos generalmente concuerdan entre sí.
Quizá esta creencia haya surgido por un inconsciente proceso de «selección».
Como dice el Profesor evolucionista Richard Mauger: «Por lo general, las
fechas en la escala correcta se suponen correctas y se publican,
pero las que están en desacuerdo con otras fechas pocas veces se publican,
ni se explican plenamente las discrepancias.»
La datación radiocarbónica
de madera debajo de lava de una erupción de Rangitoto (una isla volcánica
cerca de Auckland, en Nueva Zelanda) indica que la erupción tuvo lugar
hace unos 200 años (el nombre se dice que significa «cielo rojo»,
sugiriendo que los Maoríes, que han estado como mucho unos 1.000 años
allí, fueron testigos de este acontecimiento). Sin embargo, la datación
de potasio-argón de la lava ha dado edades de ¡hasta medio millón
de años! (revista Creation, Vol. 13, No. 1, 1991, pág. 15). De
pasada, este método se emplea ocasionalmente para «datar»
los fósiles mediante los flujos de lava asociados con los mismos.
¿QUÉ HAY DE LOS DINOSAURIOS?
Uno podría preguntarse por
qué tantas culturas tienen leyendas acerca de dragones, de grandes bestias
reptilianas, con cuernos, escamas, placas de armadura (y algunos de esos dragones
volaban), notablemente similares a las reconstrucciones basadas en fósiles
de dinosaurios y otros reptiles extintos. Sin embargo, se nos dice que ningún
ser humano ha visto jamás un dinosaurio o un dragón. Es cosa cierta
que la Biblia menciona dragones (el término Hebreo es tnn [tannin], mientras
que la palabra «dinosaurio» no fue inventada hasta el siglo diecinueve).
Si tomamos de entrada la historia
bíblica como válida, entonces el concepto de que hombres y dinosaurios
hubiesen vivido juntos en el pasado no es difícil. Muchos seres han quedado
extintos. Incluso está sucediendo hoy en día. La extinción
no es evolución, y no hay evidencia fósil de que los dinosaurios
hayan evolucionado a partir de no-dinosaurios.21
¿BIOLOGÍA POR CASUALIDAD?
Consideremos las increíbles
improbabilidades envueltas en conseguir ya de entrada poner en movimiento todo
el espectáculo evolutivo. La gente habla de ello como si de alguna manera
fuese un HECHO observado. Pero el hecho es que nadie tiene realmente ninguna
clase de explicación científica de cómo pudieron surgir
sin inteligencia externa las complejas moléculas que han de actuar como
soporte de la información precisa para la «primera vida»
más simple que se pueda concebir. Y hay buenas razones científicas
para creer que es imposible que tales estructuras surjan al azar.
A menudo se pasa por alto que las
propiedades de una célula que la hacen vivir no pueden explicarse refiriéndolas
meramente a las propiedades químicas de sus componentes básicos,
igual que las propiedades totales de un automóvil no se pueden explicar
por las propiedades del caucho, metal, plástico, y demás. La idea
o concepto «automóvil» se tuvo que imponer sobre las materias
primas desde el «exterior», por así decirlo. Se precisa de
materia, energía e INFORMACIÓN, siendo esto último una
propiedad inmaterial que es sobrepuesta sobre la materia, pero que no reside
en la materia.22
Si todo lo necesario fuese tener
los ingredientes correctos, ¿por qué no vemos algún pescado
en una lata de sardinas saltar ocasionalmente a la vida? ¿Quizá
podría suceder si se añadiese energía? Claro que no. Se
precisa de mucho más que de energía y de los ingredientes correctos:
se precisa de ordenación, de organización, de INFORMACIÓN.
Los seres vivos reciben su información de sus organismos progenitores,
pero NUNCA vemos que la información surja de materia prima sin programar.
Es difícil ver lógicamente
cómo los mecanismos selectivos de la evolución pueden ser de ninguna
utilidad para la teoría hasta que no se tenga ya en existencia una maquinaria
autorreproductora y programada, como la que caracteriza a la vida. Sin embargo,
toda vida conocida depende de polímeros que dan soporte a información.
Se trata de moléculas de cadenas largas cuya función depende de
la secuencia en la que se disponen sus subunidades, igual que la función
de un programa de ordenador depende de la secuencia en la que se han programado
las instrucciones.
Esto significa que los evolucionistas
tienen que creer que la INFORMACIÓN ha surgido por PURO AZAR. Sir Fred
Hoyle, que no es creacionista, dice en su libro Evolución del Espacio,
que la probabilidad en contra de que UN solo polímero así surja
por azar de una «sopa» primitiva es aproximadamente la misma que
hay en contra de llenar el sistema solar de hombres ciegos codo a codo, todos
ellos moviendo al azar cubos de Rubick ¡y que todos ellos, por puro azar,
resuelvan el cubo al mismo tiempo!
¿POR QUÉ, PUES, HAY
TANTAS PERSONAS QUE CREEN TAN DECIDIDAMENTE EN LA EVOLUCIÓN?
Naturalmente, hay muchas razones:
presiones sociales y culturales, la carencia de oportunidad para considerar
alternativas, la educación académica. . . . Pero la Biblia indica
que se debería considerar también otra y más profunda razón.
Se refiere a la realidad de que los humanos, desde la rebelión de su
primer representante, Adán, tienen una tendencia innata a oponerse al
gobierno del Creador sobre sus vidas.
En Romanos, capítulo 1, versículos
1822, leemos:
«Porque la ira de Dios se
revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que
detienen con injusticia la verdad; porque lo que de Dios se conoce les es
manifiesto, pues Dios se lo manifestó. Porque las cosas invisibles
de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde
la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas,
de modo que no tienen excusa. Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron
como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos,
y su necio corazón fue entenebrecido. Profesando ser sabios, se hicieron
necios.»
LA DECISIÓN
Puedes continuar creyendo en la evolución
por fe, o decidir creer en la creación por fe. La creencia en la creación
no sólo es científicamente razonable, sino que muestra mucho más
sentido común. Échate atrás y contempla este mundo tan
increíblemente complejo y con todas sus interrelaciones, por no decir
nada del prodigioso cerebro humano, y piensa acerca de la creencia de que todo
esto vino de la nada, y en último término por azar. ¿No
es cierto que una creencia así involucra una fe ciega, en lugar de la
fe racional del creacionista?
Si todo fue hecho a propósito,
debido a las acciones deliberadas de una gran Inteligencia en acción,
entonces la única manera en que podríamos conocer el propósito
del universo sería que nos hubiese sido dada una revelación. Y
así ha sido. La Biblia es singular, y afirma más de 3.000 veces
ser la fiable comunicación del Creador mismo, contándonos acerca
de este propósito.
¿Te preocupa o deja perplejo
el hecho de la muerte y del sufrimiento en un mundo hecho por Dios? Debido a
que Génesis es veraz, podemos saber por qué existen tales cosas,
y saber que no forman una parte permanente de la creación para toda la
eternidad.23 Los feos aspectos de la naturaleza
se deben a que (como resultado de la desobediencia de Adán) es una creación
arruinada, maldita, que sin embargo muestra todavía restos de su belleza
original y de su bondad total.
Las personas que han publicado este
librito no están interesadas en que te unas a un grupo particular o denominación
eclesial determinada. Lo que desean es que hagas frente a la evidencia de que
el mundo fue creado por Jesucristo y para Sus propósitos (Colosenses
1:16). Desean que seas reconciliado con tu Creador, Dios el Hijo que fue hecho
carne, exento de pecado, que padeció y murió, y luego resucitó
de entre los muertos.
Él llevó el castigo
por tus pecados contra el Santo Dios Padre, cuyas leyes todos hemos quebrantado,
para que tengas la oportunidad de arrepentirte y de confiarte a Su infinita
misericordia y gracia sobre la base de aquel sacrificio cruento en tu favor.
Entonces tendrás no solamente una vida más abundante ahora, sino
también una vida eterna con Él en lugar de la condenación
eterna (Evangelio de Juan 3:18).
¿Por qué no lees la
Biblia ahora mismo? Una buena manera de comenzar es como sigue: Lee los primeros
11 capítulos de Génesis para comprender la verdadera historia
del mundo. Luego Éxodo capítulo 20:117, la Ley de Dios,
seguida por el Evangelio de Juan. Te querríamos animar a tratar esta
cuestión con los líderes de una iglesia cristiana bíblica
de buen testimonio en tu vecindario.
Si eres ya cristiano, querríamos
apremiarte a que comprendas las realidades detrás de esta crucial batalla
espiritual entre creación y evolución. Vemos a todo nuestro alrededor
los frutos de la creciente aceptación del evolucionismo, y cómo
la sociedad va aceptando más y más la filosofía de que
«nadie nos hizo, de modo que podemos hacer lo que nos plazca».
El fundamento lógico del cristianismo está siendo atacado como
nunca en la historia, y sin embargo nunca ha habido tantas buenas y sólidas
respuestas disponibles para que los cristianos defiendan su fe y las puedan
emplear para ganar a otros para nuestro Señor y Salvador Jesucristo.
REFERENCIAS
- James Barr, Profesor
Regio de Hebreo en Oxford, que no cree en la verdad literal de Génesis.
Regresa al texto
- Los llamados
«suelos radiculares» de los yacimientos de carbón del Hemisferio
del Norte dan evidencias abrumadoras de que las «raíces»
estigmaria estuvieron realmente flotando en agua, no creciendo en aquel suelo.
Regresa al texto
- Véase
el video sobre el Monte St. Helens en Materiales
Recomendados. Regresa al texto
- Todas las citas
en este librito, excepto mención expresa, se encuentran totalmente
referenciadas en The Revised Quote Book. Véase Materiales Recomendados.
Regresa al texto
- Patterson ha
sido atacado por compañeros evolucionistas por haber hecho esta y otras
sinceras admisiones, y ha intentado suavizar estas observaciones con posterioridad.
Sin embargo, su lenguaje es claro e inequívoco. Regresa
al texto
- No todo lo que
ha sido etiquetado como Homo erectus (en ocasiones unos pocos fragmentos de
hueso) merece necesariamente tal designación. Sus esqueletos han sido
hallados coetáneos con los de «tipos modernos», y algunos
de los rasgos óseos del erectus se pueden encontrar entre poblaciones
vivas. Regresa al texto
- El ADN, como
tal ADN, carece biológicamente de significado, del mismo modo que una
secuencia de letras no da información. Es sólo cuando las «letras»
químicas que componen el ADN son alineadas en una secuencia u orden
específico que comunican la INFORMACIÓN que, cuando es «leída»
por una compleja maquinaria celular, controla la construcción y la
operación del organismo. Esta secuencia no surge de las propiedades
«internas» de las sustancias que componen el ADN, de la misma
manera que las moléculas de tinta y papel (o las letras del juego Scrabble®)
no adquieren espontáneamente la secuencia de un mensaje determinado.
La secuencia específica de cualquier molécula de ADN en particular
aparece sólo porque es constituida bajo la dirección «externa»
de las instrucciones transmitidas por el ADN de los progenitores. Regresa
al texto
- En los seres
humanos, esas «cuerdas» se dividen en 23 fragmentos llamados cromosomas,
pero este aspecto no tiene importancia en lo que estamos tratando aquí.
Regresa al texto
- De pasada, generalmente
esos errores no son eliminados del todo por la selección natural, porque
la mayoría sólo aparecen como problemas si son heredados simultáneamente
de ambos progenitores. Así, uno puede ser portador de esos defectos
sin padecerlos. De hecho, cada uno de nosotros es portador de muchos de esos
errores en nuestro ADN. Regresa al texto
- Éste
es también el caso de la anemia falciforme, un ejemplo primordial que
emplean los evolucionistas como ejemplo de «mutación benéfica».
Aunque los portadores son menos susceptibles a la malaria, han heredado un
gene dañado que ya no puede producir nada más que una forma
mutilada de hemoglobina. Si se hereda de ambos padres, produce una enfermedad
mortal.Regresa al texto
- Véase
el artículo de Francisco Ayala, «Los Mecanismos de la Evolución»,
Investigación y Ciencia, No. 26, septiembre de 1978, págs. 1833.
Regresa al texto
- Eso es cierto
en muchos casos de resistencia bacteriana a los antibióticos. La codificación
de la información para la resistencia puede proceder de otras bacterias,
incluso de otras especies. En unos pocos casos, la mutación puede potenciar
la resistencia. Por ejemplo, un mecanismo menos eficiente de transferencia
de la membrana significa que ciertos tipos de antibióticos no son tan
bien absorbidos en la bacteria. Se demuestra que esos mutantes son globalmente
inferiores por el hecho de que cuando se elimina la presión selectiva
del antibiótico, vuelve rápidamente a predominar el tipo «sensible»
en la población bacteriana. Hay al menos un ejemplo de una situación
similar en el caso de la resistencia a los insecticidas causada por mutación.
Regresa al texto
- Los ejemplos
son la copia de una cinta de audio a otra repetidas veces, o la copia de generación
tras generación de un programa de ordenador en un disco flexible. En
el mejor de los casos, la información permanece constante. En último
término, se manifestará la tendencia a la degradación.
Se puede demostrar matemáticamente que ésta es una consecuencia
más de la Segunda Ley de la Termodinámica. Regresa
al texto
- Para una admisión
de parte de un destacado evolucionista de que se pueden formar nuevas especies
sin información genética novedosa, véase Lewontin, R.,
The Genetic Basis of Evolutionary Change (Columbia University Press), 1974,
pág. 186. Regresa al texto
- Este principio
general suele mantenerse, aunque hay muchas excepciones para proteínas
individuales que los evolucionistas encuentran difícil explicar. Regresa al texto
- Véase
el artículo de Sir Gavin de Beer en Oxford Biology Reader, 1971, «Homology:
An Unsolved Problem». El lector hispano puede recurrir al artículo
de Willem J. Ouweneel, «La homología: Un rompecabezas para los
evolucionistas», en Biología y Orígenes (CLIE, Terrassa
1985), págs. 103-116. Regresa al texto
- Véase
Glover, J.W., «The Human Vermiform Appendix A General Surgeons
Reflections», Ex Nihilo Technical Journal, Vol. 3, 1988, págs.
3138. Regresa al texto
- En una universidad
australiana se encontró que la gran mayoría de los estudiantes
de medicina de quinto curso creían que se forman agallas en el embrión
humano, a pesar de que su libro de texto de embriología de tercer curso
dice que no es así. (Véase Creation Magazine, Vol. 14, No. 3,
1992, pág. 48. Regresa al texto
- Para detalles,
véase «The Origin of Races» en The Answers Book (Materiales
Recomendados). Regresa al texto
- Véase
The Answers Book. El lector hispano tiene a su disposición un excelente
artículo sobre las dataciones con carbono radiactivo y sus implicaciones,
en «El tiempo, la vida y la historia a la luz de 15.000 dataciones radiocarbónicas»,
de Robert L. Whitelaw, en Las dataciones radiométricas Crítica
[CLIE, Terrassa, 1980], págs. 93152) Regresa al
texto
- En la Biblia
hay incluso la probable descripción de un dinosaurio: Behemot, en Job
40. Véase «What Happened to the Dinosaurs?» en The Answers
Book (Materiales Recomendados). Regresa al texto
- Las propiedades
totales de esta página, que incluyen las ideas que se comunican en
la misma, no se pueden reducir a las propiedades de la tinta y del papel,
sino que se deben a tinta + papel más INFORMACIÓN, esto es,
a la exacta secuencia en que se han dispuesto las letras sobre la página.
Puedo transferir la información «el gato se sentó»
desde mi mente a un disco de ordenador, y a una pluma con tinta; aunque la
información se va transfiriendo de un tipo de materia a otro, no es
la materia misma lo que se está transformando. Regresa
al texto
- Una sugerencia
acerca de por qué Dios permitió que el pecado entrase en la
creación: Para que haya la posibilidad de un verdadero amor del hombre
a Dios, la humanidad debía ser creada con un libre albedrío
capaz de rechazar ese amor (capaz de pecar).
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