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Pocas personas llegan a los 120 años. Estamos
entendiendo más... pero, con nuevas investigaciones, ¿podremos vivir
más tiempo?
Viviendo por 900 años
Una nueva y fascinante información
acerca de cómo y por qué envejecemos arroja nueva luz sobre los
largos periodos de vida de la gente pre-diluviana.
Carl
Wieland
En el libro
de Génesis, la Biblia rutinariamente registra periodos de vida humanos
enormemente diferentes a nuestra experiencia hoy día. Adán vivió
930 años; Noé aún más, hasta 950 años (ver
gráfica). Estos largos periodos de vida no están distribuidos
casualmente -son sistemáticamente mayores antes del diluvio de Noé
y declinan considerablemente después de eso.
Estas grandes
edades no son presentadas en la Biblia como algo extraordinario para esa época,
mucho menos milagrosas.
Mucha gente
está lista para burlarse de esas edades diciendo que son "biológicamente
imposibles". Hoy, aún si evitan todas las enfermedades mortales, los
humanos morirán de viejos antes de llegar a los 100. Incluso los casos
excepcionales no pasan mucho de 120 años.
Sin embargo,
una mirada a la evidencia relacionada con el envejecimiento sugiere que el aparente
límite superior en el promedio de longevidad, no es algo "biológicamente
inevitable" como tal - para humanos y otras criaturas multicelulares.
Las enfermedades,
las dietas, el "ir y venir" y otros factores ambientales juegan, sin duda, un
papel importante en cuánto tiempo vivimos. Sin embargo, ahora parece
que por debajo de todo esto hay factores, de alguna manera escritos en nuestro
código genético, que determinan cuál es nuestro " límite
máximo ". En realidad esto no es sorprendente, pues la mayoría
conocemos familias que viven mucho tiempo -y viceversa, por supuesto.
Y, aunque
un " límite máximo " parece estar "programado" en cada especie,
experimentos de procreación han mostrado que este límite puede
ser alterado, incluso dramáticamente. Experimentos con moscas de las
frutas y lombrices han mostrado que una longevidad extra puede ser introducida
y extraída de estas poblaciones. De manera que se puede tener dos poblaciones
de la misma mosca, con un grupo viviendo mucho más tiempo que las otras,
en promedio. Incluso un "interruptor" genético involucrado con la longevidad
ha sido identificado en una especie de gusanos.
¿Por qué
nos desgastamos?
¿Por
qué ocurre que todas las criaturas multicelulares (como las personas)
eventualmente se desgastan y mueren? No es suficiente con decir que simplemente
son leyes físicas las que dictan que todas las estructuras organizadas
eventualmente se desgastan. Esto es cierto, pero la maquinaria biológica
ha construido "inteligencia" (programada en el ADN) que le da la habilidad para
repararse a sí misma.
Es por eso
que criaturas unicelulares como la bacteria no mueren por envejecimiento -sólo
se dividen en dos nuevas copias, que a su vez se dividen en otras, y así
sucesivamente. Seres como nosotros tienen órganos (p.e., hígado,
riñones, etc.) que están hechos de muchas células individuales.
¿Por qué estas células no se dividen, se reparan y renuevan
el órgano para siempre? Si esto ocurriera, con las células desgastadas
siendo reemplazadas por otra nuevas, ninguna de sus partes se desgastaría.
Lo que significaría que usted nunca se desgastaría. Tal vez pueda
morir porque un árbol le caiga encima o por una enfermedad, pero nunca
moriría por envejecimiento.
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Viviendo más allá de tus medios
Hace 30 años, un abogado de edad media en Francia
hizo un trato con una cliente que estaba en sus 90. El caso es el siguiente.
Él obtuvo la propiedad del apartamento de su cliente como pago
por un atractivo estipendio mensual. Ella podía vivir en él
gratis toda su vida. Parecía que el abogado ganaba por todos
los lados: debido a la avanzada edad de la señora él iba
a terminar haciendo una compra muy barata y ella iba a vivir el resto
de su pobre existencia con un ingreso muy alto.
Para el infortunio del abogado, su cliente, Jeanne
Calment, estaba destinada a ser la persona que más ha vivido
en la historia moderna (mostrada aquí en su cumpleaños
120). Ella murió en 1997 (con todas sus facultades intactas)
a la edad de 122 años, 164 días. Su abogado murió
de viejo muchos años antes que ella. Él (y su estado)
terminaron pagándole a ella el precio del apartamento varias
veces por encima.
Dos investigadores franceses rastrearon recientemente
la genealogía de Calment cinco generaciones atrás en ambos
lados. Cada uno de sus ancestros había vivido un promedio considerable
de 10.5 años más que la edad justa en que murió
la gente de la misma región. Ellos concluyeron que ni la forma
de vida ni la alimentación tuvo influencia en su avanzada edad,
pero en cambio una rara constelación de genes de longevidad se
debieron concentrar en un solo individuo. Obviamente, ella también
evitó cualquier infortunio que le hubiera causado la muerte antes.
Esto es consistente con nuestra tesis aquí -que
hay factores genéticos de longevidad. La disponibilidad de una
gran cantidad de estos en nuestros ancestros pre-diluvianos podría
explicar sus largos periodos de vida, mientras que la pérdida
de algunos explicaría la subsiguiente caída.
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Claro está,
esto no es así. Nuestros órganos individuales sí
se desgastan. Las células en ellos se pueden multiplicar por un tiempo
pero no para siempre. Después de un determinado número de veces
simplemente paran de dividirse. Se sabe que una célula humana normal
solo se dividirá entre 80 y 90 veces, no más.
Parece que
hay, en los extremos de cada cromosoma nuestro, una estructura llamada telomero.
Piense en ello como un cronómetro, con un número de cuentas al
final. Cada vez que la célula se divide es como si una de las cuentas
fuera arrancada, haciendo más pequeño el telomero (ver cuadro)1.
Cuando las cuentas se acaban no puede haber más división celular.
De ahí en adelante, las células que se agotan no son reemplazadas.
Así que, aunque se evite cualquier accidente fatal o enfermedad, eventualmente
se sucumbirá ante la falla de uno o más órganos.
La maquinaria
por la que se dividen las células es controlada por las instrucciones
escritas en el ADN, el código genético. Así que se puede
ver que hay un límite genético pre-programado, aunque no es lo
único que se relaciona con el envejecimiento, que forma gran parte de
la historia. En resumen, no hay una razón biológica conocida para
suponer que si el límite genético estuviera dispuesto en un punto
diferente, las edades de 900 años o más seran factibles.
Pero hay
razón para pensar que existe una gran variación en este "límite
máximo" genético. Ya hemos visto que la simple re-mezcla de frecuencias
de genes a través de la crianza selectiva en moscas de las frutas puede
incrementar drásticamente su periodo de vida.
La pregunta
verdadera no es entonces, ¿por qué ellos vivieron tanto?, sino,
¿por qué nosotros ya no vivimos tanto?
*Esto asume
que hubo variación en los periodos de vida antes del diluvio, con algunos
programados para vivir máximo 400 o 500 años. Por lo que los hijos
de Noé no vivieron tanto.
El nuevo ambiente
de Noé
Mirando
la caída de los periodos de vida después del diluvio, es natural
pensar que se debe relacionar con el cambio drástico que sufrió
el mundo. Evidencia del registro fósil sugiere que los niveles de dióxido
de carbono (quizás también de oxígeno) eran mayores en
el mundo pre-diluviano. Muchos han sugerido que un pabellón atmosférico
de vapor de agua cubría al mundo pre-diluviano de la radiación
cósmica. Sin embargo, sea esto así o no, hay una pequeña
evidencia de que el envejecimiento es substancialmente influenciado por
cualquiera de estos factores.
La idea
de que el medio ambiente se hizo más tóxico después del
diluvio hasta el punto de acortar nuestros periodos de vida casi ocho siglos,
hasta un noveno de lo que eran, choca en un punto importante. Noé ya
tenía 600 años cuando salió del arca. Pero éste
supuesto ambiente hostil no hizo que muriera en unas cuantas décadas.
En cambio, vivió otros 350 años, más que su ancestro Adán.
No sabemos
si los factores ambientales quizás sólo causaron problemas en
la fase de desarrollo de la vida humana. Sin embargo, una explicación
simple de por qué Noé siguió viviendo durante tanto tiempo
es que su diseño genético le dio el potencial para vivir tanto.
Y que quizás la mayoría, sino todas, las personas antes del diluvio
estaban programadas para periodos de vida más largos que los de nosotros.
¿Qué
pasó entonces? Recuerde que toda la población se redujo a unos
cuantos. Hay maneras bien conocidas en que formas de genes (conocidos como alelos),
que podrían incluir cualquier codificación para periodos de vida
más largos, pueden ser eliminados de una población que ha pasado
por tal "embudo" - a ocho personas (ver cuadro).
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El conteo regresivo hacia la muerte
El "gorrito" al final de cada cromosoma (llamado telomero)
es, como los extremos cubiertos de los cordones de los zapatos, necesario
para prevenir el quiebre de las puntas. El telomero se reduce con cada
división celular -una vez se alcanza el límite, la célula
no se puede dividir. Esta es, tal vez, sólo una de las formas en
que nuestros limitados periodos de vida están programados en nosotros.
No hay una razón biológica para que la gente viviera más
en el presente, si tuvieran la estructura genética apropiada.
Se sabe de células que se pueden dividir para
siempre -las células de cáncer. Estas parecen no tener el
"interruptor" que le dice a las células cuando no dividirse más,
así que se siguen autocopiando. Es por esto que los laboratorios
médicos, que necesitan líneas de células en su trabajo
pueden ser suplidas con células provenientes de una desafortunada
persona con cáncer. (Llamadas células HeLa, por Henrietta
Lacks, la señora que portaba el cáncer). La línea
de la célula HeLa es efectivamente "inmortal" (a no ser que todas
fueran destruidas).
Recientemente, resultados de laboratorio basados en una
enzima* involucrada en la replicación del telomero han causado
emoción. Líneas de células humanas modificadas se
han dividido muchas veces pasado el límite. Algunos especulan que
tales modificaciones podrían hacer que la gente viva más,
si no sucumben en un accidente mientras tanto. El envejecimiento es seguramente
más complejo que estas discusiones simplificadas, basadas en descubrimientos
preliminares. Pero la evidencia actual demuestra que la genética
juega un papel importante.
* Esta enzima, llamada telomeraza, fue descubierta en
1980 por quién ganó el premio Australia 1998, Prof. Elizabeth
Blackburn. Sin la telomeraza, las células no podrían copiar
su "gorro".
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Otros
factores
Si la pérdida
genética fue la razón para el declive en el periodo de vida, pudo
no ser la única. Mutaciones dañinas acumulándose a niveles
más altos pudo jugar una parte. Algunas de estas mutaciones pudieron
haber causado una pérdida en el tamaño del telomero, por ejemplo.
Después del diluvio, la variedad de plantas disponibles para la alimentación
se redujo drásticamente, lo que quizás fue una de las razones
para que Dios le permitiera al hombre comer carne en cierto punto. De todas
formas, ni el más entusiasta sugeriría que por simplemente cambiar
nuestra dieta, podríamos vivir 950 años hoy. Tal vez estos otros
factores son la razón para el continuo declive durante siglos. Isaac
vivió 180, Moisés 120, el Rey David sólo 71 años.
Interesantemente, hoy vemos un aumento de los periodos de vida debido a factores
ambientales. Pero pienso que para vivir tanto como nuestro ancestro Noé,
necesitaríamos algunos de sus factores genéticos.
Por supuesto,
la principal razón para el envejecimiento y la muerte es la maldición
de toda la creación registrada en Génesis capítulo 3. A
Adán se le dijo que si desobedecía a Dios, "muriendo, morirás"
[literal del Hebreo]. Adán murió espiritualmente de inmediato
y comenzó a morir físicamente desde ese día, tal como todos
estamos muriendo hoy.
La investigación
genética moderna muestra que todos heredamos la inevitabilidad de envejecer
y morir. Cuando miramos nuestras entrometidas arrugas en el espejo, deberíamos
recordar lo desagradable que es el pecado ante un Dios santo. Y nos debería
causar una inmensa gratitud por su propio juicio sobre el pecado, a través
de su Hijo, el Señor Jesucristo.
Referencias
1 Simplificado
por el espacio - hay una fluctuación en el tamaño, con un empequeñecimiento
de la red. En las células cerebrales, el telomero no se acorta.
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