Desde la
gruesa cobertura del estómago del panda y las patas parcialmente entretejidas
del oso polar, hasta al hocico que aspira insectos del oso perezoso; los osos
son un fascinante ejemplo de la gran variedad de características especializadas
que se pueden encontrar dentro de una misma familia.
La
familia de los osos (Ursidae) consiste en ocho especies, de las cuales,
cuatro están en el grupo Ursus: el oso pardo, el oso negro americano,
el oso negro asiático y el oso polar. Aún dentro de este grupo (conocido
como un género) la variación es amplia.
El
oso pardo y el oso negro americano son principalmente vegetarianos con
características dentales apropiadas para masticar plantas. Sin
embargo, el primero tiene garras especiales para escarbar mientras el
otro tiene garras especiales para escalar. El oso negro asiático,
que también tiene garras para escalar, es un omnívoro oportunista
(come carne y plantas según se le presente la oportunidad).1
El
oso polar, por su parte, tiene algunas características asombrosas que
le permiten funcionar perfectamente en su medio frío y húmedo. Es más
pesado que los osos anteriores, tiene dos tipos distintos de pelaje, uno
largo y otro corto, que, efectivamente, es como tener dos abrigos. Esto
le ayuda a nadar porque le ayuda a mantenerse a flote en el agua; también
le ayudan a nadar su largo cuello y el entretejido parcial entre sus dedos.
Las patas peludas le dan mayor tracción en el hielo. Este oso es casi
exclusivamente un devorador de carne (con dientes apropiados para esta
dieta), pero también tiene una gran capacidad en su estómago para la alimentación
espontánea (oportunista).
Los
osos malayos (Ursus malayanus) y los osos perezosos (Melursus ursinus)
(también incluidos en el grupo Ursus por muchos científicos) tienen tanto
diferencias como similitudes. El oso malayo es omnívoro, con garras afiladas,
como una hoz, que le sirven para escalar árboles, mientras el oso perezoso
(que tiene garras para escalar y escarbar) tiene una cabeza inusual y
una dentadura perfecta para comer su principal alimento, las termitas.
El
largo hocico del oso perezoso tiene labios protuberantes y orificios que
puede cerrar-estas dos características le permiten crear un tubo aspirador
para succionar las termitas. El panda gigante, como el oso polar, tiene
características especiales necesarias para sobrevivir, incluyendo fuertes
mandíbulas y molares especiales para masticar plantas, y un esófago con
una capa gruesa y fuerte para proteger al oso de las posibles astillas
al comer bambú, su principal alimento. Su estómago tiene también una gruesa
capa para protegerlo de los fragmentos de bambú.
Aunque
tanto los evolucionistas como los creacionistas consideran estas características
especiales como adaptaciones al medio a través de la selección natural,
los dos campos tienen ideas muy distintas en cuanto a cómo se inició esa
variación.
Los evolucionistas
creen que la información genética (que suple la receta para
construir esos rasgos especiales en el embrión en desarrollo) (hereditaria)
surgió por la acumulación de errores que se copiaron de una generación
a otra (mutaciones). Cualquier error bueno, esto es, que ayudara a la criatura
a sobrevivir, se transmitió. De esta forma, los evolucionistas creen
que estas cualidades son el resultado de esos errores copiados, acumulados por
selección durante millones de años.
Los
creacionistas, sin embargo, mientras que aceptan que todos los osos de
hoy probablemente descienden de una sola clase de oso,2 no
creen que la información en las recetas de todos estas características
surgieran al azar. ¡Nadie ha observado nunca un proceso biológico
que añada información!
Una
mejor explicación es que virtualmente toda la información necesaria ya
estaba en la estructura genética de los primeros osos, una población creada
por Dios con un vasto potencial genético para la variación.
Lo
cual no significa que todos los rasgos de los osos de hoy en día fueran
visibles en ese entonces. Un sencillo ejemplo sería la forma en que los
perros mestizos tienen obviamente el potencial para desarrollar diferentes
tipos de descendencia. Por ejemplo, no habría ningún perro de lanas (poodle)
entre los perros mestizos de hace algunos años, pero mirando detenidamente
a muchos de ellos, podrían haberse encontrado al menos algunos de los
rasgos individuales de los perros de lanas que conocemos en el día de
hoy.
De
forma similar, es poco probable que hayan habido osos polares antes del
diluvio-sin embargo, como mucha de la información para sus características
especiales ya estaba presente, algunos de esos rasgos ya habrían aparecido
en menor forma en unos pocos individuos de vez en cuando.
Se
necesita la selección (natural o artificial) para concentrar y potenciar
estos rasgos-pero no se crea nada nuevo, no se crea nueva información
de diseño. Si no hubiera habido potencial genético en la familia de los
osos para que les creciera pelaje grueso, los osos nunca hubieran habitado
el ērtico.
Sin
embargo, puede ser que no todos los rasgos de los osos actuales hayan
sido codificados directamente de los genes de la clase original de osos.
Las mutaciones, errores genéticos copiados durante generaciones que causan
defectos, pueden, en raras ocasiones, ayudar al animal en su adaptación
al medio, aunque siguen siendo defectos, corrupciones o pérdidas de información.
Por eso, las patas parcialmente entretejidas de los osos polares pudieron
haber surgido de una mutación que impidió que los dedos se dividieran
apropiadamente durante su desarrollo embrionario. Esté defecto le daría
una ventaja al nadar, lo que le haría más fácil sobrevivir como cazador
de focas entre los témpanos de hielo.
Por
consiguiente, los osos con ese defecto tendrían más posibilidades
de pasárselo a sus descendientes-pero sólo en ese medio.
De todas maneras, como las mutaciones son siempre pérdida de información,
hay un límite en este mecanismo para causar que rasgos especiales
de adaptación aparezcan. Este mecanismo nunca convertiría
al pelo en plumas, por ejemplo.3
Después
del diluvio y debido a este, ocurrieron grandes cambios climáticos,
lo que causó que de repente hubiera un gran número de nichos
"vacíos", y al multiplicarse la primera pareja, sus descendientes
encontraron nuevos hábitats. Sólo aquellos cuyas características
predominantes se adaptaban al nuevo medio prosperaron y se multiplicaron.4
De esta manera, no se necesitaron millones de años para que una
nueva variedad (incluso nuevas especies) apareciera.
Por
ejemplo, de los primeros osos forzados a alimentarse de bambú, sólo aquellos
cuyos rasgos más distintivos (es decir, que 'exhibían' esa información
genética) eran un esófago y una capa estomacal más fuertes habrían sobrevivido
en cada generación. Los animales sin estos rasgos no habrían vivido para
producir descendencia, reduciendo así la variedad de genes existente,
puesto que sólo los sobrevivientes se aparearían. Por lo que esas características
se hicieron más prominentes en ese grupo. Esto es más razonable que asumir
que estos osos tuvieran que esperar millones de años para que se dieran
las mutaciones correctas que les aportarían estos rasgos vitales.
Note
cómo esas nuevas especies serán (a) más especializadas; (b) mejor adaptadas
a un hábitat particular; y (c) con menos información genética que el grupo
original. (Vea el cuadro a la derecha para una simple explicación de cómo
se pierde la información mientras las criaturas se adaptan). Tiene mucho
sentido que Dios creara las clases originales como grupos muy robustos,
con la habilidad de variar y adaptarse a medios diferentes.
En
otras palabras, los animales que se han adaptado a su hábitat están
'expresando' características latentes establecidas por Dios en
la Creación. La creencia evolucionista que las mutaciones han añadido
la información que cada animal necesitaba para adaptarse a su medio
se opone tanto a la teoría como a la observación.5
RESUMEN
Los
creacionistas aceptan que las características de diseño que vemos en los
animales modernos son el resultado de un diseño original, 'expresado'
y ajustado para encajar en el medio a través de la consecuente adaptación,
resultado de la selección natural, en un mundo de dolor y sufrimiento.
Si, como parece probable por la evidencia fósil, no hubo casquetes polares
antes del diluvio, entonces tampoco había osos polares. Aquí vemos la
sabiduría del Creador al proveer a los organismos originales el potencial
de adaptarse de manera que 'encajaran' en un amplio rango de hábitats
y formas de vida. La familia de los osos, con su increíble variedad, provee
una evidencia clara de un Creador inteligente.
¿Cómo
se pierde información cuando las criaturas se adaptan a su medio?
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La
siguiente es una ilustración simplificada. Un par de letras representando
genes se muestra bajo cada oso mostrando dos formas posibles.
Una forma del gen (L) lleva las instrucciones para el pelaje largo,
el otro (S) para pelaje corto. En la fila 1, empezamos con un
cruce entre animales de pelaje medio (LS). Cada uno de los descendientes
de estos osos puede tomar un gen de cada padre para formar su
propio par de genes. En la fila 2, vemos que los hijos pueden
tener pelaje corto (SS), medio (LS) o largo (LL). Ahora imagine
que el clima se enfría drásticamente (como en la era glacial después
del diluvio). Sólo aquellos con pelaje largo sobrevivirán para
dar paso a la tercera generación (fila 3). De ahí en adelante
todos los osos serán una nueva variedad de pelaje largo. Note
que: (a)Ahora están adaptados a su medio (b)Están más especializados
que sus ancestros en la fila 1. (c)Esto ha ocurrido a través de
selección natural. (d)No se han añadido nuevos genes. (e)De hecho,
se han perdido genes de la población-por ejemplo se ha perdido
información genética, lo contrario a lo que la evolución microbio-a-hombre
necesita para ser creíble. (f)Ahora la población es menos capaz
de adaptarse a cambios futuros en el medio-si el clima se calentara
no habría información genética para pelaje corto y los osos se
sobrecalentarían.
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Osos
polares: corrigiendo equivocaciones pasadas
En
1979, esta revista, entonces llamada Ex Nihilo, dijo (2(2):18) dijo que
el pelo de los osos polares era transparente, de la misma sustancia que
la fibra óptica. Estos conducían la energía luminosa
hacia la piel del oso para mantenerlo caliente. La información
provenía de una fuente secular y, por supuesto, no teníamos
especímenes del pelo de un oso polar para probarlo. Ahora un autor
reciente que ha examinado esos pelos afirma que tal idea, que ha sido
repetida por años en los reportajes y diarios de ciencia secular,
es en realidad un mito.* Los pelos del oso polar no son de una sustancia
especial de fibra óptica (lo que hubiera hecho difícil de
explicar que todos los osos vinieran de una sola clase, como los creacionistas
piensan), sino de keratina ordinaria, como el pelo del resto de los mamíferos.
Esto enfatiza el hecho que todas las afirmaciones científicas son
tentativas y falibles, no importa quién las haga. Otra afirmación
errónea acerca de los osos polares, que ha aparecido en alguna
literatura anti-Darwiniana, es que la selección natural no tuvo
que ver con el pelaje blanco del oso polar, pues éste no tiene
depredadores. Sin embargo, es obvio que de los primeros osos en llegar
a las regiones con nieve, aquellos con un pelaje más claro hubieran
tenido una ventaja, ya que al estar camuflados en la nieve, habrían
podido cazar a su presa sin ser tan fácilmente advertidos. Sobretodo
donde la comida fuera escasa, los osos blancos habrían podido sobrevivir
más fácilmente y transmitir sus genes.
*Daniel
W. Koon, Power of the polar myth [El poder del mito polar], New Scientist,
Abril 25, 1998, p. 50.
REFERENCIAS Y NOTAS
1 Principal fuente
para la descripción de especies: D.J. Tyler, Creation Matters 2(5):1-3,
1997. También, información general de la Encyclop¾dia Britannica 2:252,
5:507, 1992 y Hutchinson's Animals Of All Countries, Part VI, 1923.
2 Aunque la falta
de hibridación no niega completamente la posibilidad de descender de una
misma clase original, la habilidad para hibridarse es un claro indicador
de esa descendencia común. Aunque no todas las pruebas de hibridación
han sido realizadas, se sabe que el oso pardo y el gris se pueden hibridar
con el oso negro americano, los osos polares y los osos negros asiáticos.
Los osos perezosos se pueden hibridar con los osos solares. Vea D.J. Tyler,
Creation Matters 2(5):1-3, 1997.
3 Recuerde que los
defectos pueden ser "buenos" ocasionalmente (p.ej. la ausencia de alas
en los escarabajos en islas con fuertes vientos-vea 'Errores en los escarabajos')
pero son siempre pérdida de información. El ejemplo del perro de lanas
en este artículo tiene limitaciones, porque las mutaciones degenerativas
han jugado un rol aún mayor en producir ciertos rasgos (normalmente vistos
como deformidades) en cruces de perros domésticos. Como las mutaciones
en la selva estas no añaden información. Sin embargo, los humanos podrían
escoger perpetuar un rasgo defectivo que sea extravagante en perros domésticos,
que serían eliminados en la selva.
4 También, habrán
existido poblaciones pequeñas y aisladas, ideales para que ciertos rasgos
se estabilizaran.
5 Lee Spetner, Not
by Chance: Shattering the Neo-Darwinian Theory of Evolution [No por casualidad:
Haciendo temblar la teoría neo-darwiniana de la evolución], The Judaica
Press, Inc. USA, 1996.