La historia de portada de 33 páginas de la publicación de Noviembre de la revista National Geographic pregunta, “¿Estaba Darwin equivocado?” Después de décadas de propaganda evolucionista no sorprendió a ninguno su confiada respuesta “¡No!”, pero los lectores científicamente informados y de pensamiento cauteloso no serán persuadidos por la, según artículo, “abrumadora evidencia” (p.4) presentada.

Obviamente, National Geographic (la que abreviaremos ‘NG’) piensa que sólo un porcentaje de sus lectores son ignorantes acerca de la evolución y necesitan ser educados sobre la “abundante, variada, creciente, sólidamente interconectada, y fácilmente disponible” evidencia de la misma (p.8). NG admite que cerca de la mitad de los estadounidenses no creen en la evolución debido en parte a lo “declarado en las Escrituras” [simplemente creer plenamente la palabra de Dios], y al trabajo de “proselitismo” del Creacionismo acerca de una tierra joven (de miles de años, más no, miles de millones), y las propuestas de diseño inteligente (p. 6) [Pregunto, ¿NG no está haciendo proselitismo?]. Ellos señalan que estas ideas creacionistas han creado “confusión ingenua e ignorancia”; no obstante, debido a que las revistas populares de ciencias, los medios masivos y la educación pública son controlados por evolucionistas, ellos mismos deben señalarse culpables por dicha confusión e ignorancia.

Ellos también esperan que sus lectores tengan una memoria a corto plazo. Sólo cinco años atrás, NG promovió al “Archaeoraptor” como “prueba” de que “ahora podemos decir que las aves son terópodos así como decimos que los humanos son mamíferos”.1 Sin embargo, esto resultó ser un engaño—un Pájaro de Piltdown (ver Archaeoraptor—Phony “feathered” fossil), y tuvieron, en forma avergonzante, que retractarse públicamente de eso. NG piensa que esto ya se olvidó, regresando ahora a sus viejos trucos de adiestramiento evolucionista con la publicación de este artículo.

El artículo comienza con una de las tonterías más usadas, refutando el dicho de que “la evolución es sólo una teoría”; dicho que definitivamente es incorrecto, como hemos advertido a los creacionistas de decir tal cosa (ver nuestro artículo ‘Avanzando’). En este refutamos la gran falacia que NG trata de pasar sobre sus lectores: no debemos dignificar la evolución con una palabra como “teoría,” y poner la conjetura de ‘amiba a humano’ en el mismo nivel como la teoría de la relatividad y teorías de electricidad. Más bien, esas teorías que NG confiadamente compara con la evolución están basadas en observaciones repetibles en el presente, mientras que la evolución es una conjetura acerca del pasado inobservable (ver Naturalism, Origin and Operation Science).

El artículo dice que “dos grandes ideas se publican aquí: el fenómeno histórico de la evolución de todas las especies (descendientes de un ancestro común), y la selección natural como ‘el mecanismo principal causante del fenómeno’” (p. 8).

El punto fundamental del debate: Información

Para entender el breve análisis siguiente de este artículo, será importante recordar algunos hechos importantes acerca del punto de la vida y la opinión creacionista. Todas las formas vivientes contienen en sus células la molécula ADN que transporta la información (instrucciones genéticas) completa para formar esa nueva criatura, y toda esta información está presente en la primera célula fertilizada de cada tipo de ser viviente. El ADN de la amiba no tiene la información para hacer pezuñas, pelo, cola, y ojos, pero el ADN de los caballos la tiene. EL ADN del lagarto no tiene la información genética para producir plumas, huesos huecos, y sistemas pulmonares de un sentido, pero las águilas la tienen (como lo hizo el Archaeopteryx). Alguna de la información en el ADN es común en diferentes clases de criaturas, pero también hay diferencias.

Así que las preguntas clave relacionadas con la evolución son estas: Uno, ¿cómo fue que la información vino a existir en la supuesta primera criatura viva microscópica de los evolucionistas? Y, segunda, ¿cómo pudo la información de esa “simple” criatura cambiar y aumentar para producir todas las clases diferentes de plantas y animales que vemos tanto con vida, como en el registro fósil?

El artículo de NG ni siquiera intenta mencionar la primera pregunta, con buena razón. Como el famoso astrobiólogo Paul Davies, dice:

Es una vergüenza que queramos ignorar hechos importantes y maravillosos cuando se trata del origen de la vida. Tenemos una vaga idea de cuándo inició en la Tierra, y algunas teorías interesantes acerca de dónde, pero el cómo ha dejado perplejos a todos. Nadie sabe cómo una mezcla de químicos inertes se organizaron espontáneamente por sí mismos en la primera célula viviente.2

Esto no es sorprendente debido a los problemas de creer en una evolución química para explicar el origen de la vida, sin considerar el papel clave de la información genética para hacer criaturas vivientes. El Dr.Werner Gitt es un científico líder alemán y creacionista creyente de una tierra joven, quien es experto en la teoría de la información. En su poderoso, y fuertemente razonado libro, In the Beginning was Information (En el principio era la Información), el argumenta, “No hay ninguna ley conocida de la naturaleza, ningún proceso conocido, y ninguna secuencia de eventos que puedan provocar a la información para originarse por sí misma en materia.”3

Así que la teoría de la evolución está en un gran problema justo desde el principio. Pero se pone peor, porque, como los creacionistas han argüido repetidamente, y como revisaremos mas adelante, la selección natural y las mutaciones (ya sean juntas o separadas) no producen ninguna nueva información genética, necesaria para apoyar la conjetura evolucionista ‘de amiba a humano pasando por lagartija’.

Los creacionistas creen, basados en la enseñanza clara de Génesis, que Dios hizo de forma sobrenatural diferentes “clases” de plantas y animales durante los primeros seis días literales de la historia y que Él dotó a aquellas criaturas con la información genética para producir enormes variedades dentro de las clases originales, pero no la habilidad de transformarse en otra clase. Científicos creacionistas (con su Doctorado en Filosofía obtenido en universidades seculares dominadas por la evolución) están envueltos en investigaciones científicas para tratar de definir las limitaciones de las clases originales, pero la mayoría parece estar de acuerdo en que, en términos generales, las clases de Génesis están en la mayoría de los casos en el nivel de familias o género, no en el nivel de especies según la clasificación taxonómica moderna.

Así que el contraste entre la creación y la evolución es claro. Los evolucionistas creen en el árbol de la vida—que todas las formas vivientes son descendientes de un ancestro común. Esto es, ellos creen en un cambio vertical desde una clase de criatura. Los creacionistas creen en el bosque de la vida—variación horizontal dentro de la clase original creada, pero no de una clase en otra. ¿Cuál opinión realmente encaja mejor con la evidencia científica?

Concerniente a la selección natural, NG se equivoca al inicio cuando dice “Wallace y Darwin comparten los créditos por haber descubierto la selección natural” (p. 8). De hecho, un respetado científico británico, Edward Blyth, discutió el concepto 25 años antes que Darwin publicara su famoso libro. Blyth atribuía la variación dentro de las clases originales creadas a cambios en el ambiente o provisiones alimenticias.4 NG describe la selección natural como la “separación natural” de “variaciones inútiles o negativas” (p. 8), pero esto revela el defecto fatal en la supuesta teoría de Darwin. Como los creacionistas continuamente han señalado, la selección natural no crea nada nuevo, sólo selecciona de la información genética existente de la cual las variaciones son producidas. El resultado es la preservación de alguna de esa información en una variedad bien adecuada a un ambiente particular, o la pérdida completa de alguna información por medio de la extinción de una variedad. Pero lo que nunca ocurre es el incremento o creación de nueva información genética.

NG engaña a sus lectores y evade este argumento de la información cuando presume las pérdidas de información como “prueba” de la evolución ‘de amiba a humano’, la cual involucra masivos incrementos de información. Por ejemplo, NG pregunta: “¿Porqué algunas especies de escarabajos que no vuelan tienen alas que nunca se abren?” (pp. 12–13). Hemos señalado por mucho tiempo que tales escarabajos surgieron de escarabajos con alas completamente funcionales que debido a una mutación les invalidó el poder del vuelo. Pero en algunos ambientes, una mutación como tal puede ser benéfica, i.e. beneficia el organismo. Por ejemplo, en una isla de mucho viento, un escarabajo que vuele dentro del viento puede ser aventado hacia el mar, mientras que los que no vuelan evitarán tal peligro. Pero la línea principal es que los escarabajos han perdido algo; pero eso no explica cómo los escarabajos o moscas pudieron surgir en primer lugar.

La evidencia para la evolución es presentada por NG en cuatro categorías: biogeografía (el estudio de la distribución geográfica de criaturas vivientes), paleontología (estudio de los fósiles), embriología (estudio del desarrollo de los embriones hasta el nacimiento) y morfología (estudio de la forma y diseño de las criaturas). Darwin usó todos estos argumentos, y también lo hacen los evolucionistas modernos.

Biogeografía

Los evolucionistas dicen que sólo la evolución puede explicar por qué hay ciertas criaturas en un lugar, como canguros en Australia, pero no en ningún otro lugar. Sin embargo, Darwin dijo que la evolución explicaba el patrón de vida en continentes fijos, mientras que la evolución actual supuestamente explica el patrón de vida en continentes que se separaron de uno mayor. Si la evolución es tan flexible que puede explicar tales distribuciones mutuamente incompatibles, entonces no explica nada de nada. Además, hay muchos enigmas para la distribución observada de criaturas vivientes y fósiles. Por ejemplo, los canguros no están principalmente en Australia “porque evolucionaron ahí.” Y los evolucionistas tienen que admitir que los marsupiales vivieron alguna vez en Europa, Asia y Norte de América (más adelante en profundidad), pero ahora están ausentes (excepto las zarigüeyas en América). Es revelante lo que admiten dos evolucionistas aquí:

Los marsupiales vivientes están restringidos a Australia y Sudamérica (los cuales fueron parte del supercontinente Gondwana); las zarigüeyas norteamericanas son inmigrantes recientes al continente. En contraste, fósiles metaterianos de Finales del Cretácico son exclusivamente de Eurasia y Norte América (los cuales formaron el supercontinente Laurasia). Este intercambio geográfico se mantiene inexplicable.5

Pero los creacionistas afirman que hay mucho mejores explicaciones de la evidencia biogeográfica, que surgen tras entender los cambios en el clima y en el nivel del mar después del catastrófico Diluvio global de los tiempos de Noé y el hecho de que la gente post-Diluvio habría tomado intencionalmente (y en ocasiones sin saberlo) plantas y animales a diferentes partes del mundo al repoblar la Tierra. [Ver Migration Q&A (en AiG) y el capítulo 1 del libro de Woodmorrappe, Studies in Flood Geology].

Especies relativamente relacionadas en un área, tales como las trece especies de pinzones en las Islas Galápagos que Darwin exploró, han surgido de un ancestro común. Pero pinzones cambiando a pinzones no explica de dónde surgieron los pinzones. En cambio, son un clásico ejemplo de selección de información genética, pero no de generar nueva información. Esta selección se llevó a cabo mucho más rápido de lo que los evolucionistas esperaban pero justo lo que el modelo creacionista predijo—[ver Darwin Finches: Evidence supporting rapid post-Flood adaptation]. Además, trabajos recientes muestran que muchos de los cambios son resultado de la incorporación de la capacidad para responder a cambios climáticos cíclicos. Por ejemplo, mientras que una sequía resultó en un insignificante incremento del tamaño del pico, el cambio se revirtió cuando las lluvias regresaron.

Este argumento aplica para otros ejemplos de NG de topos, hormigas, palomas y moscas de fruta. Es importante también notar que el argumento de Darwin estaba en contra de la opinión comprometida similar a la de los creacionistas progresivos tal como Hugh Ross: a saber, que Dios creó especies individuales donde están viviendo ahora.

Contrario a lo que el artículo de NG implica, los creacionistas informados ciertamente creen que nuevas especies pueden surgir. Pero esto será el resultado de la combinación o pérdida de información genética en las clases creadas originalmente. Como se explicó con anterioridad, los científicos creacionistas no creen que las “clases” creadas originalmente (mencionadas en Génesis 1) son equivalentes a la clasificación taxonómica moderna de las “especies”, hecha por hombres, sino más aproximado al nivel de las “familias”. Se ha acumulado más evidencia reciente para mostrar que la especiación puede ocurrir rápidamente, lo que ha sorprendido a evolucionistas, pero que cuadra perfectamente con la enseñanza de la Biblia—[ver Speedy species surprise (en AiG)].

Paleontología

NG lleva a sus lectores a creer que Darwin pensaba que el registro fósil apoyaba su teoría, pero realmente él admitió más de una vez en su famoso libro6, que el registro fósil es un estorbo para su teoría de la descendencia de un ancestro común. Él sabía que si su teoría era cierta, debería haber incontable número de formas transicionales (p.e. 100% reptil, 75% reptil – 25% ave, 50% reptil –50% ave, 25% reptil – 75% ave, 100% ave y muchas formas transicionales entre cada una de ellas). Darwin atribuyó la falta de evidencia a nuestra ignorancia del registro fósil. Pero hoy nuestros museos están cargados con fósiles y los eslabones perdidos siguen perdidos.

Como el geólogo evolucionista de Harvard, Stephen Gould, lo puso:

La rareza extrema de las formas transicionales en el registro fósil persiste como secreto de oficio de la paleontología. Los árboles evolucionistas que adornan nuestros libros de texto tienen información sólo de la punta y los nodos de sus ramas; el resto es inferencia, quizás razonable, más no la evidencia de fósiles.7

En una carta de 1979 respondiendo al creacionista Luther Sunderland, Colin Patterson, posteriormente Decano Paleontólogo en el Museo Británico de Historia Natural (British Museum of Natural History) en Londres, concurrió:

Estoy completamente de acuerdo en su comentario sobre la falta de ilustración directa de transiciones evolutivas en mi libro. Si supiera de alguna, fósil o viviente, ciertamente lo habría incluido. Usted sugiere que un artista debería ser usado para visualizar tales transformaciones, pero ¿de dónde obtendría la información? No podría, honestamente, proveerla, y si diera licencia para un trabajo artístico, ¿no engañaría al lector? … Usted dice que yo debería al menos “mostrar una foto del fósil del que cada tipo de organismo derivó”. Lo pondré en la línea—no hay tal fósil del cual uno pueda hacer un argumento rotundo.8

El discípulo evolucionista de Richard Dawkins en la Universidad de Oxford, Mark Ridley, es enfático:

Sin embargo, el cambio gradual de las especies fósiles nunca ha sido parte de la evidencia para la evolución. En los capítulos del registro fósil en el Origen de las Especies Darwin mostró que el registro era inútil para comprobar entre la evolución y la creación especial porque contiene grandes huecos. El mismo argumento todavía aplica … .En cualquier caso, ningún evolucionista verdadero, ya sea gradualista o puntualista, usa el registro fósil como evidencia a favor de la teoría de la evolución como oposición a la creación especial.9 [énfasis original]

Así que creo que nuestros amigos de NG no son evolucionistas de verdad, o al menos no bien informados. No ofrecen nada en este artículo para negar esas declaraciones. Increíblemente, NG incluso admite que “entendible pero velado, el registro fósil es como una película de la evolución en donde 999 de cada 1000 cuadros se han perdido en la sala de edición” (p. 25). Así que ahí lo tienen. ¡La evolución es 99.9% imaginación! NG rápidamente nos asegura que “docenas de formas intermedias” han sido halladas, pero sólo dan dos ejemplos: caballos y ballenas.

Creacionistas han expuesto los defectos en la supuesta historia de evolución del caballo por años. La historia contada en Sudamérica es comparada retrospectivamente a la historia contada por los fósiles en Norte América—[ver: What’s happened to the horse? (en AiG)]. Mejor dicho, el “árbol” del caballo es un matorral, y abarca meramente variantes dentro de la clase caballo, y probablemente algo diferente al caballo de la base del árbol—[ver: The non-evolution of the Horse: Special creation or evolved rock badger? Y las páginas 189-197 en Evolution: The Fossils Still Say No!].

Un intento fallido previo de NG (en 1981) para usar fósiles de caballo para sustentar la evolución está expuesto en ‘Horse defy evolution’.

Así como para la evolución de la ballena, NG refiere el trabajo del paleontólogo Philip Gingerich. Éste discutía su investigación en el Pakicetus (“ballena de Pakistán”), pero no revela la verdadera historia. En 1994 Gingerich dijo que Pakicetus era una criatura “perfectamente intermedia” entre un animal terrestre y una ballena.10 La evidencia fósil del momento sólo contenía partes de un cráneo, pero artistas de Gingerich dibujaron a la criatura nadando en el océano con patas delanteras como un animal terrestre pero la boca y la parte trasera parecían una criatura marina como si estuviera tratando de comer un pez. Pero para 2001 más fósiles se encontraron11 y se concluyó que el Pakicetus “no era más anfibio que el tapir”.13 Todavía NG engañosamente nos dice que Gingerich “descubrió el Pakicetus, un mamífero terrestre” (p. 31) ¡Eso no es lo que dijo cuando lo descubrió y escribió acerca de eso en la literatura científica!

NG continúa para decir que Gingerich ahora cree que las ballenas están relacionadas a antílopes basado en una “sola pieza de fósil” encontrada en 2000. Era parte de “!un hueso de tobillo de una ballena cuadrúpeda!” Esperen un momento… ¿Cuándo fue la última vez que vieron una “ballena de cuatro patas”? Los evolucionistas están jugando juegos de lenguaje para llamar a las aletas y cola de una ballena “patas”. Pero si, como NG dice, el fósil “asemeja cercanamente al hueso del tobillo de los artiodáctilos (animales terrestres con pezuñas, como los antílopes), entonces: ¿cómo es posible que una “evidencia de una simple pieza fósil” sea interpretada como algo relacionado en cualquier forma a las ballenas? ¡En la Teoría de la evolución, la imaginación manda! NG dice en este punto que “ésta es la forma en que la ciencia debe trabajar” (p. 31). Preguntamos: ¿Engañando?

Para más argumentos en contra de la supuesta evidencia de la evolución, los lectores pueden consultar Darwin’s Enigma, Evolution: The Fossils Still Say No! y el capítulo 5 de Creation Scientists Answer Their Critics.

Embriología y Morfología

Similitudes en forma o diseño tan solo pueden, si no es que más, señalar hacia un diseñador común, más que a un ancestro común. Patines, bicicletas, coches, camiones, camionetas, autobuses y trenes, todos tienen ruedas, pero uno no es el ancestro del otro. Todos son similares porque diseñadores humanos inteligentes han pensado que las ruedas son una buena forma de moverse en la tierra. Así también las criaturas vivientes que comparten el mismo planeta y que están independientemente ligados en un ecosistema complejo tendrán muchas similitudes; y aquellos que viven en un ambiente muy similar en la tierra (p. e. en el agua, la tierra o el aire) compartirán aún mas similitudes. Nuestro infinitamente sabio Creador es mucho más inteligente que todos los ingenieros juntos. Los buenos diseños pueden ser, y son, mas fácilmente modificados para diferentes aplicaciones.

Pero cuando tomamos en cuenta las diferencias en las criaturas que comparten características comunes, el argumento del ancestro común se vuelve más difícil de creer. Por ejemplo, los humanos y las ranas tienen 5 dedos en sus manos, pero los patrones de desarrollo en ellos son vastamente diferentes. En los humanos los dedos se desarrollan por la muerte programada de células entre éstos, mientras que en las ranas es por el crecimiento externo como división celular – [Ver discusiones mas detalladas de esto en el sexto capítulo de Refuting Evolution 2].

Para los embriones, el desarrollo está programado por la información en la molécula de ADN en el huevo fertilizado. Así que la pregunta vuelve a ser ¿de dónde salió la información para las diferentes clases de plantas y animales? Estas no vinieron del tiempo, la casualidad, y las leyes de la naturaleza. Tampoco debemos perder de vista a los evolucionistas que siguen usando los dibujos fraudulentos de Earnst Haeckel—ver Earnst Haeckel: Evangelistic for evolution and apostle of deceit and fraud, rediscovered. Aún, como Darwin y muchos libros de texto de ciencias y libros evolucionistas para seglares,16 NG apoya la recapitulación embriónica (p. 13).

NG proclama características u órganos vestigiales como prueba de la evolución. Estos son aspectos del cuerpo que son declarados como inútiles y sobrantes de nuestros animales ancestrales. Hay dos problemas con este argumento. Uno, la pérdida de función (por medio de la pérdida de información genética). Segundo, casi todos los 180 “órganos vestigiales” en el hombre citados por evolucionistas como prueba de la evolución, al paso del siglo 20, se sabe ahora (gracias a la investigación médica) que tienen al menos una función. [Ver capítulo 7 de Refuting Evolution 2 y Vestigial Organs Are Fully Functional]. De hecho, NG ridículamente usa los pezones masculinos como prueba de la evolución (pp. 12–13)—¿acaso creen que los hombres (masculino) evolucionaron de una raza completamente constituida por humanos con senos femeninos?].

NG crea un gran lío acerca de las plantas, animales, bacterias, y viruses cambiando para resistir herbicidas, insecticidas y antibióticos. De hecho, el artículo dice que, “no hay mejor ni mayor evidencia inmediata para sustentar la teoría Darwiniana que este proceso de transformación forzada en medio de nuestros gérmenes perjudiciales.” (p.21). Pero en cada ejemplo citado tenemos una cierta criatura cambiando en otra variedad de su misma clase de criatura. Un estirpe de gripe que cambia en otra estirpe de gripe, o una cepa de bacteria cambiando en una cepa diferente, o una variedad de mosca doméstica que cambia en otra variedad de mosca doméstica no es una explicación de dónde surgió la información para hacer la gripe, la cepa o la mosca doméstica, y siempre encontramos que el cambio en realidad va en la dirección opuesta de lo que la evolución requiere—[ver: The evolution train’s a–comin’ (Sorry a-goin’—in the wrong direction)].

Pero, ¿cómo ocurre esta variación? El prominente evolucionista, Francisco Ayala nos dice:

La resistencia de un insecto a un pesticida fue reportado por primera vez en 1947 para la mosca doméstica (Musca domestica) con respecto al DDT. Desde entonces la resistencia a uno o más pesticidas han sido reportados en, al menos, 225 especies de insectos y artrópodos. Las variaciones genéticas requeridas para la resistencia de las más diversas clases de pesticidas estaban aparentemente presentes en cada una de las poblaciones expuestas a esos compuestos hechos por el hombre.17

Las investigaciones muestran que lo mismo puede pasar con la resistencia a antibióticos.

Científicos de la Universidad de Alberta han revivido bacterias de miembros de la histórica expedición Franklin quienes misteriosamente perecieron en Antártica cerca de 150 años atrás. No sólo son las seis estirpes de bacteria casi por seguro las más viejas jamás revividas, dijo el microbiólogo médico Dr. Kinga Kowalewska-Grochowska, tres de ellas resultaron ser resistentes a antibióticos. En este caso, los antibióticos clindamicina y cefoxitina, ambos desarrollados más de un siglo después de que los hombres murieron, estaban entre aquellos usados.18

Pero muchas veces los cambios son debidos a mutaciones que son errores en el copiado de la molécula de ADN en el proceso de reproducción. Lo que NG no dice a los lectores es que las mutaciones resultan de pérdidas de información genética en la criatura. Muchas de la mutaciones son deletéreas, si no es que fatales, para el organismo. No está en el camino ascendente (evolución), sino en el camino descendente (involución). Algunas veces, la mutación mejora la oportunidad de sobrevivir, pero siempre involucra una pérdida de información genética. Por ejemplo, la bacteria, Helicobacter pylori, le da problemas al humano, pero los doctores la pueden destruir con un antibiótico. Después de que el paciente toma el antibiótico, éste es absorbido por la pared celular de la bacteria. Tiene la información genética para hacer una enzima que reacciona con el antibiótico convirtiéndolo en un veneno, matando a la bacteria. Pero debido a una mutación, algunas H. pylori no pueden hacer la enzima y no pueden convertir el antibiótico y de esa manera no mueren sino se reproduce, dando al paciente y al doctor un nuevo problema. El mutante sobrevive por una pérdida de información, la cual no es un proceso que eventualmente le llevaría a un aumento de información para transformar a la bacteria a través de millones de años, en un biólogo.

El Dr. Lee Spetner, un científico judío y experto en mutaciones, ha establecido en su excelente libro, Not by Change: Shattering the Modern Theory of Evolution, pp. 159-160:

Todas las mutaciones reducen la información en los genes haciendo una proteína menos específica. No añaden nueva información y no añaden nuevas capacidades moleculares. Desde luego, todas las mutaciones estudiadas destruyen información. Ninguna puede servir como ejemplo de una mutación que pueda llevar a los grandes cambios de la macroevolución … . Quien sea que piense que la macroevolución puede realizarse por mutaciones que pierden información es como el comerciante quien pierde un poco de dinero en cada venta pero piensa que lo puede aumentar en volumen.

Parece que las mutaciones no son ayuda para los evolucionistas. Es como la selección natural, no producen la información genética nueva que la teoría requiere. Pero al igual que la selección natural, las mutaciones cuadran perfectamente con lo que la Biblia enseña. Son el resultado de la maldición de Dios sobre la creación cuando Adán y Eva pecaron. (Génesis 3:20, Romanos 8:20-22).

NG está simplemente “tirando elefantes” a sus lectores cuando dice que la evidencia adicional para la evolución viene de la “genética de población, bioquímica, biología molecular, y … genómica” (p. 20). Los lectores verán los problemas insuperables para la evolución de la bioquímica en el Darwin’s Black Box (La Caja Negra de Darwin) de Michael Behe (Doctorado en bioquímica). Para los agnósticos, esta es la evaluación de la evolución estrictamente científica de la biología molecular universitaria—ver también: Evolution: A Theory in Crisis (particularmente el capítulo 10).

Darwinismo y religión

NG envuelve cosas al acertar que “nadie necesita, y nadie debe, aceptar la evolución meramente como una cuestión de fe” (p. 8). Pero eso es precisamente lo que la mayoría del mundo, incluyendo los científicos (quienes son seglares fuera de su propio campo de experimentación), han hecho. La evolución es aceptada porque aparenta ser científica debido a argumentos “ilusionistas” y porque da a la gente una excusa para no someterse a su Creador. Como Romanos 1:18-20 dice, la gente suprime la verdad con injusticia. Pero, ¿cuál es la relación de la teoría de Darwin con la religión? Ciertamente una persona puede creer en una “religión” vagamente definida, y en la evolución al mismo tiempo [ver: Is evolution “anti-religion”? It depedends)].

NG declara la compatibilidad de la evolución con los pronunciamientos papales y el dogma Católico Romano (p. 6). Los gustos de NG están de acuerdo cuando el Papa dice que puedes creer en la evolución, y lo acepta como un líder religioso iluminado que debería ser escuchado. Pero cuando habla de la santidad en la vida humana, la concepción, y el matrimonio, oponiéndose con ello al aborto y al comportamiento homosexual, entonces es tan solo un viejo fanático que debería guardar su religión para él mismo.

Pero aún las premisas de NG pueden ser debatidas. Hay Católicos Romanos que no creen que la evolución o los millones de años sean compatibles con su fe (o verdadera ciencia). Por ejemplo, la mayoría de los científicos del video Evolution … Fact or Belief? y en el video geológico Experiments in Stratification, son católicos. Pero el asunto real es si la teoría de los millones de años de la evolución es compatible con la Palabra del Creador, la Biblia. Durante dos siglos, creacionistas creyentes en un mundo joven, han mostrado claramente que no es compatible [Ver The Great Turning Point, Refuting Compromise, Creation and Change, y estos artículos: Two histories of death, Two worldviews in conflict, y The god of an old earth].

Conclusión

NG se equivoca al decir que la evidencia científica prueba la evolución de “amiba a humano”. La evidencia nunca ha sostenido la teoría de Darwin, razón por la cual muchos científicos con doctorado así como seglares y estudiantes bien informados están rechazando lo que se les ha enseñado (lavado de cerebro) en las escuelas, museos, programas de ciencias en televisión y en National Geografic durante toda su vida.

Darwin estaba parcialmente en lo correcto acerca de la selección natural como explicación del origen de las especies. Pero debido a que no puso atención a la Biblia (sino que la rechazó debido a su rebelión contra el Creador), no entendió que la especiación es simplemente la forma diseñada por Dios para que las clases originales creadas sobrenaturalmente produzcan maravillosas variedades y se perpetúen en los ambientes cambiantes de un mundo pecador y maldito que hubo de ser radicalmente cambiado por un diluvio global de un año en el tiempo de Noé.

La Biblia concuerda con el hecho que explica por qué un número creciente de científicos con doctorado, son creacionistas—ver In Six Days, On the Seventh Day, The Genesis Files, y la sección ‘Creation scientist and other biographies of interest’ en el sitio de internet de AiG. La evolución no está de acuerdo con la evidencia científica. No puede sostener el escrutinio cuidadoso, razón por la que los evolucionistas tienen que usar el poder político y académico y la intimidación legal para mantener las críticas de la evolución fuera de las escuelas públicas. De hecho, la atea anticreacionista Eugenie Scott tácitamente admitió que si a los estudiantes se les presentaran tales críticas, ¡terminarían por no creer [en la evolución]!

En mi opinión, usar los temas de creación y evolución para ejercicios de pensamiento crítico en escuelas primarias y secundarias es garantía virtual para confundir a los estudiantes acerca de la evolución y los llevaría a rechazar uno de los temas mayores en ciencias.19

Es triste decir que Philip Gingerich es un evolucionista no creyente de la Biblia, porque su iglesia no le enseñó correctamente. El dijo, “Yo crecí en una iglesia conservadora en el Medio-oeste y no se enseñaba nada de la Creación. El tema era claramente evadido.” (p. 31)

Las iglesias que no equipan a sus jóvenes y adultos a confrontarse con el mito de la evolución, probablemente los verán desistir ante artículos como el de NG , y muchos de ellos se apartarán de la verdad de la palabra de Dios.

¿Por qué deben de continuar suscritos los cristianos a revistas como National Geografic que persistentemente escriben artículos engañosos y falsos para empujarlos a una agenda anti-Dios? Mejor, suscríbanse a la revista Creación (y Creation)—56 páginas totalmente a color, con artículos entendibles, veraces, que llegan cuatro veces por año. Una suscripción de regalo para un cristiano o un no creyente, sería un gran presente.

Referencias y notas

  1. Sloan, C.P., Feathers for T. Rex?, National Geographic 196(5):98–107, November 1999.
  2. Paul Davies (Australian Centre for Astrobiology, Macquarie Univ.), Born Lucky, New Scientist, Vol. 179(2403):32, 12 July 2003.
  3. Werner Gitt, In the Beginning was Information, p. 107, CLV, Bielefeld, Germany, 1997.
  4. Edward Blyth, An attempt to classify the “varieties” of animals with observations on the marked seasonal and other changes which naturally take place in various British species and which do not constitute varieties, Magazine of Natural History, VIII:40–53, 1835. Ver también mi libro, The Great Turning Point (pp. 92–93 y 187–189) para el mismo razonamiento de dos de los “geólogos bíblicos” George Bugg (un pastor) y William Rhind (un científico), escritos justo antes y después de Blyth en 1826 y 1838 respectivamente. Los evolucionistas están descubriendo lo mismo. Ver Environment contributes to evolution, too, 29 Oct. 2004.
  5. Cifelli, R.L. and Davis, B.M., Marsupial origins, Science 302:1899–2, 2003.
  6. Charles Darwin, The Origin of Species, pp. 206, 292 y 307, Penguin Books, London, 1982; reimpresión de la edición de 1859.
  7. Stephen J. Gould, Evolution’s Erratic Pace, Natural History, 86(5):14, May 1977.
  8. Luther D. Sunderland, Darwin’s Enigma, p. 89, Master Books, Santee, CA, 1988.
  9. Mark Ridley (zoólogo, Oxford University), Who doubts evolution? New Scientist, 90:830–1, 25 June 1981.
  10. “En tiempo y en su morfología, Pakicetus es perfectamente intermedio, un eslabón perdido entre mamíferos terrestres y luego, ballenas bien diferenciadas.” Phil Gingerich, The Whales of Tethys, Natural History, April 1994, p. 86.
  11. Esto fue después del análisis de Jonathan Sarfati de Pakicetus en el capítulo 5 del Refuting Evolution original de 1999. Descubrimientos fósiles posteriores confirmaron la predicción de Sarfati de que era una criatura estrictamente terrestre.
  12. P.D. Gingerich, N.A. Wells, D.E. Russell, and S.M.I. Shah, Science 220(4595):403–6, 22 April 1983; P.D. Gingerich, Journal of Geological Education. 31:140–144, 1983.
  13. J.G.M. Thewissen, E.M. Williams, L.J. Roe, and S.T. Hussain, Skeletons of terrestrial cetaceans and the relationship of whales to artiodactyls, Nature 413:277–281, 20 Sept. 2001.
  14. Pakicetus … eight years on. Illustration: Carl Buell
  15. E.g., George B. Johnson y Peter H. Raven, Biology: Principles and Explorations, p. 257, Holt, Rinehard y Winston, 1998. Este texto ampliamente usado en escuelas secundarias no da a los estudiantes ninguna alusión acerca de este diagrama, de que los dibujos son fraudelentos.
  16. Ernst Mayr (biólogo y lider evolucionistas de 100 años de edad de la Universidad de Harvard), What Evolution Is, pp. 27–30, Basic Books, New York, 2001. En la página 28 Mayr usa los dibujos originales de Haeckel sin mencionar que son fraudelentos.
  17. Francisco J. Ayala, The Mechanisms of Evolution, Scientific American 239(3):65, Sept. 1978.
  18. Ed Struzik, Ancient bacteria revived, Sunday Herald (Calgary, Ontario, Canada), 16 Sept. 1990, A1.
  19. Citado en Larry Witham, Where Darwin Meets the Bible, p. 23, Oxford University Press, 2002.