Cuando la Biblia nos habla sobre el Diluvio Universal y los cambios que la Tierra experimentó consecuentemente, nos da mucha información sobre de dónde vino todo el agua y adonde fue a parar.

El mayor ‘proveedor’ de agua fueron las "fuentes del grande abismo", que son mencionadas justo antes que las "cataratas de los cielos" en Génesis 7 :11. Estas funcionaron durante 150 días durante el Diluvio, aún cuando las lluvias sólo duraron 40 días y 40 noches, mostrando así que había un límite de agua sobre la atmósfera (las cataratas de los cielos).

Estas fuentes fueron, evidentemente, creadas en el comienzo para proveer la Tierra de agua. En Génesis 2 :5-6 se nos dice que en el comienzo no había lluvia "sino que subía de la tierra un vapor, el cual regaba toda la faz de la tierra". La palabra hebrea utilizada aquí para "vapor" no sólo sugiere un vapor con su humedad asociada, como lo entenderíamos hoy en día, sino también fuentes como geysers o manantiales. Después de todo había cuatro ríos que fluían del Huerto del Edén, y sino existía lluvia entonces estos manantiales antes nombrados serian la fuente de agua que después iba en cuatro direcciones como ríos a través del Huerto. La importancia de estas fuentes en la Creación original o inicial se enfatiza de nuevo en Apocalipsis 14 :7, donde se nos dice que un ángel predicará el evangelio eterno con las palabras :

"... adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas."

Si las fuentes del gran abismo fueron la mayor fuente de agua, funcionando durante los 150 primeros días del año del Diluvio, entonces tiene que haber existido un gran y voluminoso deposito de agua. Algunos sugieren que cuando Dios hizo que la tierra apareciese de debajo del agua en el tercer día de la creación, parte del agua que cubría la tierra quedo atrapada debajo y en el interior de la tierra seca. En cualquier caso, en cuanto a la erupción de estas fuentes el día en el que el Diluvio comenzó, la Biblia nos dice que las fuentes del abismo "fueron rotas", lo cual obviamente implica grandes fisuras en la tierra. Las aguas que se habían mantenido bajo presión dentro de la tierra reventaron trayendo consecuencias catastróficas. Es interesante resaltar el hecho de que el 90 por ciento de lo que sale de los volcanes actualmente es agua, a menudo en forma de vapor. Y dado que en el registro morfológico (de las rocas) encontramos muchas rocas volcánicas mezcladas con los estratos fósiles - estratos depositados, obviamente, durante el Diluvio - podemos sugerir que esas fuentes del gran abismo podrían, perfectamente, haber involucrado una serie de erupciones volcánicas con prodigiosas cantidades de agua saliendo a través de la tierra.

Las cataratas de los cielos

La Biblia nos dice que la otra fuente de agua del Diluvio Universal fue la apertura de las cataratas de los cielos. Se nos dice que llovió durante 40 días y 40 noches sin parar, implicando que la apertura de esas cataratas fue el comienzo de la primera caída de agua. Anteriormente hemos visto que Génesis 2 :5 nos dice que no hubo lluvia durante el tiempo precedente. Las afirmaciones del Génesis implican que no hubo lluvia hasta el Diluvio, cuando se abrieron las cataratas de los cielos y la lluvia cayó. Esto también explicaría porqué Noé predicó durante tanto tiempo que iba a llover y porque la gente no le creyó. Nunca habían tenido lluvias ni diluvios locales cuando Noé predicaba y por eso se burlaron de sus advertencias.

¿Que son esas cataratas de los cielos y por que no llovió durante tanto tiempo antes del Diluvio? En el capítulo 1 del Génesis se nos dice que en el segundo día de la creación Dios separó las aguas que había en la Tierra de las que Él había puesto sobre la Tierra y entre estas dos aguas puso Dios los Cielos o atmósfera. Es en esa atmósfera donde más tarde puso los pájaros, así que sabemos que se refiere a la atmósfera que respiramos.

Esto quiere decir que había agua sobre esta atmósfera, agua que obviamente no se encuentra ahí hoy en día. No se puede referir a las nubes dado que estas producirían lluvias. Tampoco había arco iris. La Biblia dice, en Génesis 9 :8-17, que Dios estableció un pacto con Noé que consistía en que nunca más ocurriría un diluvio como el que acababa de ocurrir y el arco iris en el cielo es la señal de este pacto o promesa. Dios dice claramente, (versículo 13), "Mi arco he puesto en las nubes..." lo cual denota el hecho de que hacen falta nubes para producir el arco iris. Las nubes están hechas de gotitas de agua, cuando los rayos de sol las atraviesan, estas actúan como prismas de cristal, de forma que la luz se divide en sus colores básicos y vemos un arco iris. Esta promesa o pacto era una cosa nueva que Dios hacia, era por lo tanto la primera vez que se veía un arco iris.

¿Que eran esas aguas sobre la atmósfera antes del Diluvio ? Muchos estudiosos consideran que era agua en forma de vapor, que se mantenía gracias a la atmósfera. El término normalmente utilizado es una ‘bóveda de vapor de agua’, implicando una ‘sabana’ de vapor de agua alrededor de toda la Tierra. Es difícil imaginar como podría el agua líquida mantenerse suspendida sobre la atmósfera, pero el vapor de agua, en cambio, es mucho más ligero que el agua.

Una bóveda de vapor de agua

El Dr. Joseph Dillow ha calculado cuanto vapor de agua seria físicamente posible que estuviera suspendido sobre la atmósfera como una sábana alrededor de la Tierra. Ha llegado a la conclusión de que seria el vapor de agua equivalente a alrededor de 12 metros (40 pies) de grosor de agua líquida. El Dr. Joseph Dillow ha calculado que esta cantidad seria suficiente para generar 40 días y 40 noches de lluvia torrencial ; si en cambio estas aguas sobre la atmósfera se hubieran encontrado en forma de nubes, entonces si la humedad en la atmósfera se precipitase a la tierra en forma de lluvia, seria el equivalente de menos de cinco centímetros (dos pulgadas) de grosor de agua líquida, difícilmente suficiente para sustentar 40 días y 40 noches de lluvia en la época del Diluvio.

Por lo tanto parece claro que la frase en Génesis 7 :11 que dice "...las cataratas de los cielos fueron abiertas..." es una referencia al colapso de esta bóveda de vapor de agua, que de alguna forma se hizo inestable y cayó en forma de agua líquida. Los testigos describieron esto como la apertura de "las cataratas de los cielos". Algunos sugieren que cuando las fuentes del gran abismo se rompieron y abrieron, presumiblemente en la forma de erupciones volcánicas, el polvo generado por estas erupciones se expandió entrando en contacto con la bóveda de vapor de agua, causando el aglutinamiento de partículas de agua con partículas de polvo, formando gotas de agua que entonces cayeron como agua de lluvia.

Hay, además, otra evidencia indirecta que es consistente con la existencia de esa bóveda de vapor de agua antes del Diluvio. Una bóveda de esas características hubiera creado un clima templado en toda la Tierra, ya que la Tierra, metida en una bóveda de tales características, hubiera sido lo mismo que un invernadero, donde, mucho más que hoy en día, el calor de la energía solar quedaría atrapado dentro del efecto invernadero de la bóveda de vapor de agua. Por lo tanto los estudiosos hablan de un efecto invernadero antes del Diluvio, con un placentero clima entre subtropical y templado alrededor de todo el globo terrestre, incluso en los polos donde hoy en día hay hielo. Esto conllevaría el crecimiento de mucha vegetación alrededor de toda la Tierra. Una evidencia de que esto ocurrió en el pasado es el descubrimiento de yacimientos de carbón en la Antártida que contienen vegetación que hoy en día no crece en los polos, y que obviamente creció bajo temperaturas más templadas.

La inexistencia de estas grandes diferencias de temperaturas entre los polos y el ecuador significa que los grandes movimientos de viento del mundo actual no existían. Más tarde veremos que las montañas no eran tan altas como ahora antes del Diluvio. En nuestra Tierra actual, esos grandes vientos y las grandes cordilleras de montañas son una parte muy importante del ciclo que lleva la lluvia a los continentes. Antes del Diluvio, sin embargo, no hacían falta ni unas ni otras, dada la forma en que la tierra recibía el agua.

Cuando leemos los primeros capítulos de Génesis, descubrimos que los primeros patriarcas vivían durante mucho tiempo. Vivían una media aproximada de 900 años. Mucha gente no puede creer eso porque hoy en día sólo vivimos aproximadamente 70 años. Sin embargo otra utilidad de la bóveda de vapor de agua hubiera sido el proteger a los habitantes de la Tierra de las dañinas radiaciones cósmicas, que son, en parte, responsables del proceso de envejecimiento. Otros han sugerido que una mayor presión parcial de oxígeno debajo de una bóveda de estas características también podría haber aumentado el tiempo de vida del hombre y de los animales. En las burbujas de aire atrapadas en ámbar (resina de árbol fosilizada) existe una concentración de oxígeno un 50 por ciento mayor que la actual. Por lo tanto el hecho de que los patriarcas anteriores al Diluvio vivieran durante tanto tiempo es una evidencia que corrobora la existencia de la bóveda de vapor de agua.

Teniendo en cuenta el colapso de la bóveda de vapor de agua en los tiempos del Diluvio (la apertura de "las cataratas de los cielos") no es sorprendente pensar que el tiempo de vida de los seres humanos se redujera drásticamente durante los años siguientes a ese acontecimiento. Los descendientes inmediatos de Noé vivieron menos de 900 años, y en unas pocas generaciones los tiempos de vida se redujeron a los 70 años de vida que aún hoy en día se mantienen.

Hay otras importantes implicaciones que derivan de la existencia de una bóveda de vapor de agua antes del Diluvio, y la evidencia de estas corrobora a su vez la existencia de tal bóveda. Aquellos que estén interesados en estudiar este tema más profundamente pueden consultar el libro del Dr. Joseph Dillow.

¿A dónde se fue el agua ?

Toda la Tierra estaba cubierta con las aguas del Diluvio, y el mundo que entonces existía fue destruido por las mismas aguas de las cuales la Tierra emergió en un principio, a las órdenes de Dios (Génesis 1 :9 ; 2 Pedro 3 :5-6). Pero que pasó luego con todo ese agua ?

Hay varios pasajes Bíblicos que identifican las aguas del Diluvio con los mares y océanos actuales (Amós 9 :6 y Job 38 : 8-11). Si el agua todavía está aquí, ¿como es que las grandes montañas no están todavía cubiertas de agua como en el tiempo de Noé ? El salmo 104 nos da la respuesta. Sobre los montes estaban las aguas (versículo 6), Dios las reprendió y estas huyeron (versículo 7) ; las montañas subieron, los valles descendieron (versículo 8) y Dios les puso término, el cual no traspasarán ni volverán a cubrir la Tierra (versículo 9). ¡Son las mismas aguas !

Isaias también afirma que las aguas de Noé nunca más cubrirán la Tierra (Isaias 54 :9). Claramente, lo que la Biblia nos dice es que Dios alteró la topografía de la Tierra. Nuevas masas continentales de tierra con nuevas cordilleras montañosas de pliegues de estratos rocosos fueron levantadas de debajo de las aguas que cubrían la Tierra que había erosionado y nivelado la topografía pre-diluviana, mientras cuencas oceánicas muy profundas fueron formadas para recibir y acomodar las aguas del Diluvio que entonces abandonaron la tierra de los continentes emergentes.

Por eso los océanos son tan profundos y por eso hay cordilleras montañosas con pliegues. Es más, si hoy niveláramos toda la tierra suavizando la topografía no solo de la superficie continental sino también la superficie del fondo oceánico, el agua del océano cubriría toda la superficie terrestre con una profundidad de más de tres kilómetros (dos millas). Claramente, entonces, las aguas del Diluvio Universal están en las cuencas oceánicas actuales. Tenemos que recordar que cerca del 70 por ciento de la superficie de la Tierra está, aún hoy, cubierta por agua.

¿Un mecanismo ?

Si al final del Diluvio las montañas se levantaron mientras los valles se hundieron, entonces esos movimientos de tierra tuvieron que ser sobretodo verticales, en marcado contraste con el movimiento horizontal propuesto por la teoría de la deriva continental y las placas tectónicas propuestas por la mayoría de científicos hoy en día. Pero de hecho hay un mecanismo para movimientos verticales de tierra, para el cual tenemos una evidencia indirecta muy buena y alguna evidencia directa.

¿El agua podría haber cubierto el Mt. Everest ?

Ya hemos propuesto que la altura máxima de las aguas del Diluvio sobre una Tierra teóricamente nivelada hubieran sido de alrededor de tres kilómetros (dos millas). Pero el Mt. Everest, por ejemplo, tiene más de ocho kilómetros (cinco millas) de altura. ¿Entonces como pudieron las aguas del Diluvio cubrir todos los montes altos de debajo de los cielos ? Hemos visto que las montañas altas no eran necesarias para la lluvia en el mundo pre-diluviano, y que las montañas de hoy en día fueron formadas después del Diluvio a través de el mecanismo vertical antes citado. En apoyo de esto podemos observar que las capas que forman las partes más altas del Mt. Everest están compuestas de capas depositadas por agua que contienen fósiles

Este proceso de levantamiento de nuevas masas continentales de debajo de las aguas del Diluvio conllevaría que, mientras las montañas se elevaban los valles se hundían, las aguas abandonasen rápidamente las nuevas masas continentales emergentes. Este rápido movimiento de grandes volúmenes de agua causaría una gran erosión. No es difícil contemplar la rápida ‘excavación’ de muchas de las formas rocosas que observamos hoy en día en la Tierra, incluyendo, por ejemplo, el Gran Cañón en USA, y las rocas Ayers en Australia central. (La forma actual de este monolito es el resultado de un ladeo y levantamiento de los previamente horizontales lechos de arena dejada por el agua seguido de la erosión.

Es por esto que también vemos, en muchos casos, ríos en valles que son mucho mayores de lo que deberían ser si hubieran sido hechos por el mismo río, que es diminuto en comparación con el valle, que ahora fluye por el valle. En otras palabras, el volumen de agua responsable de crear esos valles tan grandes tiene que haber sido mayor que el volumen de agua de los ríos de hoy en día. Esto es consistente con la idea de grandes volúmenes de aguas diluvianas abandonando las masas de tierra emergentes al final del Diluvio, y yendo a parar a las nuevas y profundas cuencas oceánicas.