Ha habido muchos intentos para explicar científicamente la Estrella de Navidad, pero en este artículo nos referiremos sólo a tres de ellos. Algunos estudiosos piensan que esta ‘estrella’ fue un cometa, cuerpo celestial cuya presencia siempre ha sido conectada con algún evento histórico, como el nacimiento de reyes. Sin embargo, no existe ningún dato que hable de la presencia de algún cometa que se ajuste a la fecha del nacimiento del Señor. Por ejemplo, el cometa Halley se presentó en el año 11 a.C., pero la primera Navidad tomó lugar entre los años 5 a 7 a.C. Otras personas creen que la Estrella de Belén fue un agrupamiento de planetas sucedido en esa noche. Debido a que los planetas orbitan alrededor del sol a diferentes distancias y velocidades, ocasionalmente parece que se acercan unos a otros. Johannes Kepler (1571-1630) prefirió esta posibilidad. Sin embargo, el alineamiento de múltiples planetas no se mirarían como una sola fuente de luz, como se describe en la Escritura. Así mismo, la alineación de planetas son bastante frecuentes y, por tanto, no tan raros. Hubo una alineación de Júpiter y Saturno en el año 6 a.C., pero aún una más cercana en el año 66 a.C., mucho antes que la fecha en cuestión. Finalmente, se ha propuesto la explosión de una estrella, o supernova, para explicar la Estrella de Navidad. Muchas estrellas son inestables y explotan arrojando un intenso brillo. Sin embargo, no existe reporte científico de una supernova en el año del nacimiento del Señor.

Las tres explicaciones posibles acerca de la Estrella de Belén, se quedan cortas comparadas con la predicción que encontramos en Números 24:17 y recordado en Mateo 2:1-12. Dos detalles en Mateo son de especial interés. En primer lugar, el texto implica que sólo los magos vieron la estrella. No obstante, cometas, alineaciones, y explosión de estrellas pueden ser visibles para cualquier persona en la Tierra. En segundo lugar, la estrella fue delante de los magos dirigiéndolos directamente de Jerusalén a Belén. Ésta es una distancia de aproximadamente 6 millas, en una dirección de norte a sur. Es importante notar, que cualquier objeto natural en el cielo se mueve de este a oeste debido a la rotación de la Tierra. Es también difícil imaginar cómo una luz natural hubiera dirigido el camino a una casa particular.

La conclusión es que la Estrella de Belén no puede ser explicada naturalmente, científicamente. Fue una luz temporal y sobrenatural. Después de todo, la primera Navidad fue un tiempo de milagros. Frecuentemente, Dios ha usado luces especiales y celestiales para guiar a su pueblo, como la gloria que elevó el Tabernáculo (Éxodo 40:34-38) y el Templo (I Reyes 8:10), y la luz sobre el apóstol Pablo (Hechos 9:3). Estas señales visibles de la presencia de Dios son conocidas como el Shekinah o Gloria, o el lugar dónde habita Dios. Esta luz especial es una manifestación visible de su majestad divina. El gran misterio de la primera Navidad no es el origen de esa estrella especial, sino la pregunta del porqué los magos fueron escogidos para seguir la luz hacia el Mesías y porqué a nosotros se nos está dando la misma invitación en la actualidad.