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El registro fósil humano es completamente compatible con la Creación especial. En contraste, la evidencia fósil humana es tan contraria a la evolución que niega efectivamente la idea que los humanos evolucionaron. Los descubrimientos futuros de fósiles no cambiarían sustancialmente el cuadro porque éstos no anulan la evidencia objetiva ya desenterrada. Este mensaje no es el que escuchamos de cientos de voces diferentes que nos llegan de una docena de direcciones diferentes. Pero los mismos fósiles humanos cuentan la historia real. La situación se puede ilustrar muy bien describiendo un proyecto que he realizado varias veces en mis clases de apologética en la universidad. Cada estudiante debe hacer una investigación de varios fósiles asignados. Sólo se incluyen fósiles que son completamente aceptados como legítimos por la comunidad científica.

Las reglas son las siguientes:

  1. El estudiante debe pasar un mínimo de ocho horas de investigación en cada fósil.
  2. Sólo debe usar fuentes evolucionistas.
  3. Debe determinar la fecha que se le ha asignado al fósil.
  4. Debe determinar la categoría (australopitecino, Homo erectus, Neandertal, etc.) asignada al fósil por los evolucionistas.
  5. Debe escribir una cuartilla con un bosquejo de sus hallazgos y hacer copias para distribuir en la clase.
  6. El trabajo debe contener por lo menos cinco fuentes documentadas.

Los resultados se han vuelto muy predecibles. Después de la primera semana, varios estudiantes vienen a mi quejándose de que no pueden ningún acuerdo entre evolucionistas acerca de la fecha o la categoría de su fósil. Yo fácilmente les podría haber hablado de esa situación en una exposición en clase, pero no hubiera tenido el impacto que su misma investigación tuvo sobre ellos. Muchos homínidos fósiles importantes son el sujeto de una intensa controversia entre evolucionistas incluyendo la fecha, o la categoría, o ambas. Los dos asuntos a veces se relacionan. Para los evolucionistas, la categoría a la que le asignan un fósil es algunas veces usada para determinar arbitrariamente su fecha, o la fecha de un fósil es algunas veces usada para determinar arbitrariamente la categoría a la que es asignada. Éste no es un acercamiento imparcial al interpretar los fósiles humanos. Yo le sugiero a los estudiantes que sigan con los dos o tres evolucionistas de los cinco que consultaron que puedan estar de acuerdo en la cuestión del fósil.

Cuando asigno los fósiles, no lo hago al azar. Les doy a propósito los fósiles más oscuros a los estudiantes que yo sé que son buenos para investigar. Sin embargo, después de dos semanas, miembros de este grupo empiezan a venir a mi. Se quejan de que no pudieron encontrar nada sobre este fósil en particular. Además de usar la biblioteca de nuestra universidad, ellos a menudo buscan en otras bibliotecas. Más de un estudiante ha sugerido que ese fósil que les había enviado a investigar no existía. Cómicamente, era acusado de enviarlos a perseguir un ganso salvaje. Su experiencia era lo que yo había anticipado. Yo quería que descubrieran que hay muchos descubrimientos legítimos de fósiles de los cuales es muy difícil obtener información. Cuando sabía que el estudiante había pasado por lo menos ocho horas buscando información sobre un fósil particular, le daba copias de materiales en mi propio archivo sobre ese fósil para que pudiera escribir su reporte. Él no tenía cómo duplicar mis 25 años de investigación sobre los fósiles humanos en el tiempo asignado. No quiero decir que esto implica que la dificultad en encontrar material sobre muchos de los fósiles humanos representa alguna clase de complot evolucionista. Lo que ocurre es que sólo los descubrimientos de fósiles más sensacionales reciben gran publicidad. La mayoría de los descubrimientos son reportados en alguna revista científica y luego son olvidados por todos a excepción de unos pocos expertos. Los fósiles mencionados en las presentaciones más populares de la evolución humana representan sólo una pequeña porción del total de material fósil que ha sido desenterrado. A medida que los estudiantes se preparan para escribir sus reportes, un tercer grupo viene a mí. Debido al conflicto que ven entre la forma (morfología) de su fósil y la asignación dada por los evolucionistas, les surgen preguntas.

Pregunta: ‘¿Por qué los evolucionistas llaman a los fósiles Australianos, que son muy robustos, Homo sapiens, cuando ellos mismos dicen que son casi idénticos al material del Homo erectus de Java?’

Respuesta: ‘Esos fósiles Australianos robustos (el material Kow Swamp, el cráneo Cossack, el cráneo Willandra Lakes WHL 50, etc.), por sus métodos de datación, sólo tienen miles de años. Se supone que el Homo erectus no debía vivir tan recientemente. Por eso, el evolucionista los debe llamar Homo sapiens para preservar su teoría.’

Pregunta: ‘¿Por qué el cráneo KNM-ER 1470, los huesos de pierna KNM-ER 148 I, y el cráneo KNM-ER 1590, encontrados por Richard Leakey en África del Este, fueron asignados a la categoría Homo habilis cuando el tamaño de los cráneos, la forma de los cráneos, y los huesos de pierna bastante modernos les permitirían ser asignados a una forma de Homo sapiens?’

Respuesta: ‘Esos fósiles son datados en casi dos millones de años. El evolucionista no puede permitir a los humanos modernos estar viviendo en ese marco de tiempo evolucionista–no importa la apariencia de los fósiles.’

Pregunta: ‘¿Por qué el hueso de codo de Kanapoi, KP 271, encontrado en África del Este en 1964, es llamado Australopitecus africanus cuando los análisis por computadora hechos por evolucionistas declaran que es virtualmente idéntico a los humanos modernos?’

Respuesta: ‘¡Porque el fósil está datado en 4.4 millones de años! Eso sugeriría que los verdaderos humanos son más antiguos que sus ancestros evolutivos. Ningún evolucionista que quiera preservar su prestigio puede seguir los hechos cuando guían en esa dirección.’









Los Fósiles niegan la Evolución

Puesto que hay un conflicto obvio entre la forma de algunos fósiles y su categoría asignada por los evolucionistas, reto a los estudiantes que se guíen por la forma de sus fósiles, como se documenta por los evolucionistas mismos, al hacer sus afirmaciones. Esa es la manera que en supuestamente lo deben hacer los paleoantropólogos. ¡Luego viene el Día ‘F’ –Día Fósil! Los estudiantes traen sus reportes a clase y ponen sus fósiles en la gráfica maestra según la datación evolucionista. A medida que el proceso va tomando forma, se hace muy evidente que los fósiles humanos no muestran evolución a través del tiempo. De hecho, es obvio que los fósiles mismos niegan el concepto de la evolución humana. Acerca de este ejercicio, alguna gente me pregunta, ‘¿No se está usted arriesgando mucho? ¿Qué tal si el ejercicio no resulta de esa manera? A pesar de las ambigüedades en muchos de los fósiles, debido al gran número de fósiles involucrados, el testimonio general de los fósiles humanos es muy claro. ¡Siempre funciona de esa manera! En este ejercicio, la triste realidad del registro fósil humano golpea al estudiante con más fuerza que cualquier cosa que yo pudiera haber dicho. La clave en este ejercicio es estudiar todo el material fósil relevante y ponerlo todo en una ‘tabla de tiempo’. Además de 300 o más individuos Neandertales fósiles, este material incluye más de 49 individuos fósiles en la arcaica categoría Homo sapiens, más de 220 individuos fósiles que pueden clasificarse apropiadamente como Homo erectus, y más de 63 individuos fósiles que son indistinguiblemente de los modernos Homo sapiens y son datados por los evolucionistas desde 30,000 años todo el camino hasta 4.4 millones de años en el pasado. No es un accidente que los libros evolucionistas rara vez incluyan gráficos que listen todo este material. Por ejemplo, uno de los textos más recientes (1989) sobre los fósiles humanos es el del profesor de la Universidad de Chicago Richard G. Klein.2 En su trabajo de 524 páginas, Klein tiene 20 gráficas diferentes que tratan con los distintos aspectos del registro fósil humano (homínido). Aún así, no hay manera en que un estudiante pueda obtener el cuadro general. El estudiante tendría simplemente que aceptar por fe la tesis de Klein que los fósiles demuestran la evolución humana. La única gráfica que más le interesaría a los estudiantes–una que muestre todo el material fósil relevante mencionado arriba–no se encuentra en ninguna parte. Por esta clase de omisión, la verdadera naturaleza del registro fósil humano continúa siendo el secreto mejor guardado en la paleoantropología moderna.

Referencias

  1. William W. Howells, ‘Homo erectus in human descent: ideas and problems’, Homo erectus: Papers in Honour of Davidson
    Black, Becky A. Sigmon and Jerome S. Cybulski, eds., University of Toronto Press, Toronto. 1981, pp.79-80.
  2. Richard G. Klein. The Human Career: Human Biological and Cultural Origins, University of Chicago Press, Chicago, 1989.

MARVIN L. LUBENOW, M.S., Th.M., Profesor de Biblia/Apologética en el Christian Heritage College en San Diego, California. Tiene grados en ciencia y teología, y es autor del libro sobre fósiles humanos, Huesos de Contención: Una Evaluación Creacionista de los Fósiles Humanos.