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Pez "volador"- Exocoetoides minor, fosilizado en una roca Cretácea en Líbano.

Los evolucionistas alegan que esta roca tiene una antigüedad de alrededor de 100 millones de años. Los fósiles indican que los peces voladores siempre han sido peces voladores.

Los miembros de la familia de peces definida como Exocoetidae, una de las familias conocidas como ‘pez volador’, poseen aletas pectorales muy desarrolladas. Al propulsarse fuera del agua con gran fuerza, ellos abren estas aletas como alas que los ayuda a planear por decenas de metros.

fossil of 'flying' fish

Los Darwinistas ven esta increíble proeza como un producto evolutivo, desarrollado al azar. Su creencia dice que en algún tiempo, un pez como éste, pero con aletas ordinarias (y por tanto, sin tener la habilidad de planear), tuvo una cría la cual, por un accidente genético al azar, sus aletas pectorales eran unos milímetros más grandes que las normales. Esto se supone les dio una ventaja de supervivencia debido a que, cuando eran perseguidos por depredadores, podían propulsarse, y planear en el aire cierta distancia fuera del agua.

Aquellos que planearan menos serían más factibles de ser devorados. Esto significa, como es creído y enseñado, que los peces voladores evolucionaron gradualmente al estado actual, con aletas pectorales muy desarrolladas.

Afortunadamente para aquellos escépticos a esta teoría evolucionista, existen fósiles de estos ‘peces voladores’ que han sido hallados en rocas, y que nos permite poner esto ¡a prueba!

El ejemplo mostrado en la foto, la cual viene de una roca hallada en Líbano y que corresponde a la época Cretácea, muestra que los Exocoetidae más antiguos tenían aletas tan grandes como los actuales. Ninguno muestra la ‘parte en desarrollo’ como los evolucionistas han establecido. Existen otros peces fosilizados con las mismas aletas desarrolladas en rocas pertenecientes a la época Triásica -la cual, si uno aceptara el esquema de tiempo evolucionista, mostraría ser aun 100 millones de años más antigua. Esto definitivamente son malas noticias para aquellos creyentes en el origen evolucionista de los peces voladores.

Basado en un artículo de J. Scheven en la publicación alemana LEBEN 8, 1996, publicada por el Museo Creacionista Lebendige Vorwelt.